ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

... Yo me metí en el mismo despacho de Chaviano, en el mismo en que me interrogaron cuando el Moncada, entré por la misma puerta.

Cuando fui prisionero, por suerte, muchos días después que cesó la represión y la matanza de compañeros que asaltaron el Moncada, no me pegaron, a mí no me dieron, no pasé por esa experiencia. Dentro de esa circunstancia traté de portarme lo más dignamente posible, sin insolencia, y me pasaron por hileras de soldados que me iban insultando y el capitán y los oficiales que me llevaban se lo pedían: "Démelo, Capitán, para hacer justicia".

Raúl y el Coronel Rubido, el 2 de enero de 1959 en el Cuartel Moncada. Foto: Tomada de Archivo

Cinco años, cinco meses y cinco días después, el primero de enero, entramos a Santiago de Cuba y yo fui al cuartel Moncada a hablarle a toda esa gente, y ahora entré entre vítores por el mismo lugar, y llevé un solo escolta, y les hablé. La misión era recoger a todos los oficiales y llevarlos a El Escandel, al lado del Caney, para que hablaran con Fidel. De ahí yo no pude salir, me cargó una multitud de soldados y sargentos, me llevó al barrio de ellos, ahí al lado del cuartel Moncada, y allí estuve, no podía salir de allí, me dieron café, etcétera, etcétera.

Estoy hablándole a la tropa, y empiezan: "Gerolán, Gerolán", y les pregunto a los oficiales de Batista, ¿Qué es el Gerolán ese?, no me hacían caso, "¡Gerolán!", y yo hablando a puro pulmón, desde un balcón, y, ¡qué vá!, nadie me decía lo que era el Gerolán, y no me dejaban hablar. El que iba conmigo no sabía tampoco; hasta que un oficial, me parece que era contador, algo ahí de la logística, un teniente o subteniente, se me acerca y dice: "Oiga, Comandante, Gerolán es el salarito extra que les dan cuando están en campaña" y digo: "¿Y qué, no se lo han pagado?" Me responden: "No, porque aquí ni se reportaban los muertos para poder robarse el dinero los jefes". Entonces digo: "Mañana, cuando la fortaleza esté en manos nuestras, Gerolán para todos ustedes". ¡Eeehhh!, se acabó el mundo. Digo: ¡Qué tropa tenemos delante aquí! Pedimos un préstamo a un banco y les pagamos el Gerolán...

Bueno, ¿y qué es lo que era el Gerolán? Era un jarabillo malo por ahí, que creo que tenía propiedades especiales, que los charlatanes toman.

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