ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Ryan Gosling es Daniel Balin, en El creyente. Foto: Tomada de Internet

Tierra fértil para el florecer de  los nuevos nazis, el tema ha sido llevado no pocas veces a las pantallas por cineastas  estadounidenses, que han recurrido a diversas complejidades para ir más allá de las ineludibles denuncias. Tal es el caso de El creyente (Henry Bean, 2001), que exhibirá próximamente la televisión cubana.

El filme se basa en la historia real de Daniel Burros, quien en los años 60 era un joven cabeza rapada perteneciente a un grupo neonazi muy activo. Burros apaleaba a judíos y negros con una convicción absoluta de su supuesta superioridad ideológica, pero tenía un serio problema: también era un judío practicante, que en cierto momento había acariciado la idea de convertirse en rabino.

La doble vida del joven salió a relucir luego de concederle una entrevista a un periodista del New York Times. El reportero se quedó impresionado con la carga teórica explayada por el joven neonazi, pero ya alguien le había soplado que Burros podía ser un judío. Cuando la entrevista salió publicada traía todos los detalles acerca de aquel hombre de dos caras. Burros se encontraba entrenando en un campamento neonazi y de la lectura del periódico, al disparo que se hizo para quitarse la vida, mediaron solo minutos.

Casi 40 años después, tras una ardua investigación, el novelista Henry Bean debuta en el cine con El creyente, que será premiada en los festivales de Sundance y de Moscú y que presenta a un magnífico Ryan Gosling en el papel del joven judío-neonazi.

Y es esa contradicción absoluta lo que mueve al director a realizar su película y a formularse preguntas sobre la personalidad del personaje. ¿Cómo fue su formación, qué clase de conversión estaba experimentando,  qué lo hizo ser un estudioso de los textos sagrados desde que era un niño y a la vez un
contestatario? Y, por último: por qué convertirse en un neonazi.

El resultado es una entrega polémica y a la vez respetuosa y con algunos componentes artísticos discutibles, pero que no le restan impacto a este filme deudor, en algunos aspectos, de la memorable Historia Americana X, realizada por Toni Kaye en el año 1998.

El creyente solo podía haber sido realizada por  un judío, lo cual no quita que grupos de judíos lo hayan cuestionado, y según  declaraciones del propio director  Henry Bean,  ejercieran presiones sobre los distribuidores de Hollywood, que se negaron, finalmente,  a darle vía libre a la película.

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anysleyy dijo:

1

17 de septiembre de 2018

15:00:53


que buena