ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Profesor Francisco Fidel Llorente Llano. Foto: Mailín Guerrero Ocaña

Las hemorroides como tal forman parte de la anatomía normal de la región anal, dice el doctor Francisco Fidel Llorente Llano, y explica: Son unas almohadillas o cojinetes vasculares que, cuando se enferman, prolapsan (se desprenden), y comienzan a dar síntomas como sangrado, secreción y molestias, constituyendo entonces la enfermedad hemorroidal interna, que es la que requiere tratamiento.

Aclara que la enfermedad hemorroidal ex­terna es menos sintomática y casi nunca requiere de cirugía. También se les ha llamado “almorranas”.

Nuestro entrevistado es especialista de segundo grado en Coloproctología, una especialidad clínico-quirúrgica, derivada de la cirugía general, para la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del colon, recto y ano. Es Profesor Auxiliar, jefe del Servicio de Colo­proctología del Hospital Universitario Clí­nico Quirúrgico Comandante Manuel Fajardo, y Presidente de la Sociedad Cuba­na de esta especialidad.

—Este es un tema del que apenas se habla. ¿Podría concluirse que es una enfermedad poco frecuente?

—Todo lo contrario, es una afección bastante frecuente, tanto en el ámbito na­cional como internacional, siendo una de las enfermedades que con mayor frecuencia requiere de tratamiento quirúrgico. Lo que ocurre es que en la población aún se manejan las enfermedades anorrectales con cierto pudor ante el examen físico y exploraciones requeridas, y además mu­chas veces relacionado con prejuicios y ta­búes sociales que aún persisten.

—¿Aqueja a personas de ambos sexos y de todas las edades?

—Es bastante similar su presencia en ambos sexos; es muy infrecuente en los niños, pero se puede presentar en cualquier edad. Su mayor prevalencia es en los adultos mayores.

—¿Se conocen las causas principales que las originan?

—Hay varias teorías que tratan de explicar su origen. Al parecer es un problema que se establece en la microcirculación, a nivel de esos cojinetes, que provocan alteraciones en su estructura y también por un deterioro local de los medios de sostén que inducen elongación y se produce el prolapso.

—¿Y en cuanto a factores de riesgo prevalecientes?

—Se han identificado los hábitos intestinales extremos: diarreas y estreñimiento, sedentarismo, dificultad para la defecación; en las mujeres el embarazo, las menstruaciones y los partos. Otros factores probables son alcoholismo, dietas po­bres en residuos o irritantes, los laxantes cuando se utilizan habitualmente, así como el uso frecuente de enemas y supositorios.

—¿Tienen grados diferentes de presentación?

—Se presentan IV grados. Es una clasificación que tiene en cuenta la anatomía y la clínica de la enfermedad hemorroidal interna.

—¿Qué primeros signos y síntomas nos pueden dar una voz de alerta de la presencia de  este trastorno?

—Fundamentalmente el sangrado rectal y la exteriorización de “peloticas” a través del ano, aunque también puede ser una sensación de humedad o picazón en la zona anal.

—¿El diagnóstico es esencialmente clínico?

—Si, por el interrogatorio conocemos de los antecedentes, los signos y síntomas, y mediante el examen físico se corrobora la presencia o no de la enfermedad. Es bueno señalar la importancia de la exploración endoscópica, aunque se confirme la enfermedad hemorroidal, ya que ante un sangrado hay que descartar la presencia de otra enfermedad concomitante como un pólipo o un tumor.

—¿Qué procederes comprende la terapéutica?

—Dependiendo del grado de la enfermedad y de las características de cada paciente se pueden utilizar diferentes mé­todos, desde el tratamiento médico, pa­sando por los alternativos, a la cirugía, co­mo el tratamiento con inyecciones es­clerosantes, hasta llegar a la cirugía.

—¿Es recomendable alguna terapéutica, por su eficacia comprobada, de la Medicina Natural y Tradicional?

—Dentro de ella la Fitoterapia. Se han utilizado varias posibilidades con resultados satisfactorios, como son los supositorios de sábila o alloe y la Tintura de Naranja en gotas que mejoran la circulación local. Es también tradicional el uso de los baños de asiento tibios en esta entidad, y la ingestión adecuada de agua también ayuda mucho.

—¿En qué pacientes la cirugía representa el único camino efectivo de elección?

—Generalmente en los que tienen una enfermedad hemorroidal interna grado III o IV, que les produce muchos síntomas o que afectan su calidad de vida.

—¿Cuál es en general la evolución de estos pacientes?

—Satisfactoria. Las complicaciones son infrecuentes, siendo siempre importante que los pacientes cumplan con las recomendaciones posoperatorias dadas por su médico.

—¿Son prevenibles en alguna medida?

—Si se tiene un hábito defecatorio adecuado, una dieta “sana” libre de irritantes, se eliminan hábitos tóxicos como el café y las bebidas alcohólicas, se toman abundantes líquidos y se combate el sedentarismo con ejercicios físicos, personas que puedan tener una predisposición a de-sarrollar esta enfermedad podrían evitarla.

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Howard Plotkin dijo:

1

9 de febrero de 2015

00:09:45


Creo que él es un buen doctor.

Barbaro dijo:

2

9 de febrero de 2015

01:40:31


muy buenas las intervenciones de nuestros especialistas esperamos sigan contribuyendo a la educación de nuestra población

kiki dijo:

3

9 de febrero de 2015

08:12:46


Gracias doctor

vicente dijo:

4

9 de febrero de 2015

09:08:59


El doctor ha hecho un análisis bien ,correcto y creo que el publico lo ha asimilado a la perfecion gracias doctor lo dice Vicente.

Lisset Raquel dijo:

5

9 de febrero de 2015

09:25:41


Excelente Doctor, muy competente y humano, mis felicitaciones.