ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Doctora María del Carmen Luis Álvarez. Foto: José M. Correa Foto: Jose M. Correa

Hace alrededor de medio siglo, en la década de 1960, el médico japonés Kawa­saki hizo la primera descripción de una enfermedad que lleva su nombre, caracterizada por la inflamación de los vasos sanguíneos de todo el organismo, con particular predilección por los del corazón, en el que puede producir dilatación de las arterias coronarias.

Esta es la manifestación más temida de esa afección y puede ser evitada con un diagnóstico temprano y la administración del tratamiento específico, asegura la doctora María del Carmen Luis Álvarez, especialista de Segundo Grado en Pediatría, Máster en Enfermedades Infecciosas y Profesora Auxiliar, quien se desempeña en el Servicio de Misceláneas del Hospital Pediátrico William Soler de La Habana.

Los niños de todas las edades —subraya— son susceptibles de esta dolencia, pero particularmente los menores de 5 años.

¿Es alta o baja  su incidencia en el mundo y también en nuestro país?

—Su incidencia en Cuba no se conoce, pero sí existen publicaciones de casos, o series de casos, realizadas en casi todas las provincias. En nuestro hospital hemos diagnosticado 15 pacientes en 12 años. En el mundo su incidencia es variable. La mayor se reporta en Japón y en países de Asia oriental donde la enfermedad es de declaración obligatoria dada la mayor frecuencia entre los asiáticos.

¿Aqueja por igual al sexo masculino que al femenino?

—Afecta a los dos sexos, pero más a los varones que a las hembras.

¿Se conoce su causa, o, al menos, qué hipótesis se plantean?

— La causa no se conoce. Se sospecha la participación de un microorganismo o agente infeccioso que desencadena la en­fermedad en aquellos niños que tienen predisposición genética a padecerla.

¿Hay algún reporte que indique la posibilidad de transmisión de esta dolencia de persona a persona o por otras vías?

—No existen claras evidencias de transmisión de persona a persona, ni tampoco por otras vías.

¿Cuáles son sus síntomas  y signos fundamentales? Y quiero precisar: ¿ante qué manifestaciones el médico debe sospechar que se encuentra frente a un paciente con Kawasaki?

—La enfermedad tiene manifestaciones clínicas clásicas. Ellas son: la fiebre que es de 38 grados o mayor (hasta 40 grados), ojos rojos sin secreción, labios rojos y agrietados, lengua roja así como todo el interior de la boca, un ganglio palpable generalmente único en la región lateral del cuello, erupción en la piel generalizada, constituida por pequeñas manchas rosadas más evidentes en el área del pañal y, además, enrojecimiento de las palmas de las manos y plantas de los pies con inflamación del dorso de las manos y los pies. Ante la presencia de fiebre de cinco o más días de evolución y cuatro de las manifestaciones clínicas antes mencionadas, debe sospecharse la enfermedad.

¿Esas manifestaciones clínicas que usted refiere bastan para establecer el diagnóstico de la enfermedad?

—Sí. Pueden presentarse también descamación, fundamentalmente de los dedos de manos y pies alrededor de los diez días, dolor de cabeza, diarreas, dolor abdominal, dolor e inflamación de articulaciones, entre otras.
¿Requiere exámenes complementarios para la confirmación?

— No existen exámenes complementarios que confirmen la enfermedad. El ecocardiograma es un examen imprescindible para determinar si existe afectación del corazón, es decir la dilatación de las arterias coronarias.

¿Tiene tratamiento? ¿En qué consiste?

— El tratamiento va dirigido a frenar la inflamación de los vasos sanguíneos y, por tanto, evitar la dilatación de las arterias coronarias. Se realiza con inmunoglobulina humana para uso endovenoso (Intac­glo­bin), una dosis única que se puede repetir a las 72 horas si persistiera la fiebre. Además, aspirina, que se administra en dosis elevada en los primeros diez días y posteriormente en una dosis más baja por un tiempo variable en dependencia de la presencia y magnitud de la alteración de las arterias coronarias.

¿Tendría alguna precisión en cuanto a los trastornos y secuelas que puede dejar en estos pacientes?

—Si se diagnostica y trata tempranamente la enfermedad, es decir antes de los diez días de evolución, es raro que se produzcan secuelas. De ahí la importancia de un reconocimiento temprano. Si el diagnóstico es tardío se pueden desarrollar anomalías cardiacas permanentes.

¿Existen formas atípicas del Ka­wa­saki?... ¿Cómo diagnosticarlo?

—La forma atípica de Kawasaki se presenta generalmente en los niños más pe­que­ños y es la que tiene mayor riesgo de de­sarrollar dilatación de las arterias coronarias, ya que habitualmente se diagnostica tardíamente, pues estos pacientes no tienen todas las manifestaciones clínicas clásicas  de la enfermedad y pueden confundirse con las de otras dolencias como una amigdalitis u otra infección respiratoria. La presencia de fiebre de cinco o más días de evolución y dos o tres de las manifestaciones clásicas es suficiente para el diagnóstico.

¿Alguna recomendación final?

— La enfermedad de Kawasaki es una afección de la infancia que debemos tener presente en la valoración de un niño con fiebre, para poder diagnosticarla y tratarla precozmente, y evitar con ello el daño que ocasiona sobre el corazón que, en ocasiones, puede ser irreversible.

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Cinthia dijo:

1

8 de julio de 2017

19:20:08


Gracias x los q leí me tranquiliza xq mi niño tuvo esta enfermedad

Frank dijo:

2

21 de julio de 2018

20:43:03


Mi niña está pasando por esa enfermedad y le pusimos el primer tratamiento de inmunoglobulina y hizo un edema polmunar y después el tratamiento de esteroides hace 5 días y hoy le volvió la fiebre . Por favor que debo hacer . Estoy en Miami