ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Doctor Claudio Enrique Scherle Matamoros. Foto: Ismael Batista

Precisa el doctor Claudio Enrique Scherle Matamoros que el tiempo convenido, 24 horas, entre el inicio y la desaparición de las manifestaciones no refleja totalmente la realidad, pues el AIT tiene usualmente una duración entre 2 y 15 minutos y cuando es consecuencia de un émbolo (coágulo) originado en el corazón puede durar más, entre 1 y 2 horas. Por otro lado pueden repetirse varias veces en un día u ocurrir de forma aislada.

En la actualidad, el diagnóstico de un AIT requiere excluir un infarto cerebral como consecuencia de la isquemia. Con la aplicación de las modernas técnicas de imagen se conoce que hasta un tercio de los enfermos diagnosticados como AIT tienen un infarto cerebral.

Nuestro entrevistado es especialista de segundo grado en Neurología, jefe de la Unidad de Ictus del Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en La Habana.

—¿En qué medida son reversibles los perjuicios que ocasione?

— Debe verse como el aviso del evento que se avecina, el infarto cerebral. Es el equivalente a la angina de pecho en los enfermos con cardiopatía isquémica.

—¿Cuáles son sus semejanzas, si existieran, y cuáles las diferencias con el accidente cerebrovascular?

—Tanto el AIT como el ictus isquémico o infarto cerebral tienen manifestaciones clínicas deficitarias porque reflejan pérdida de funciones. En el caso del AIT son de carácter transitorio y en el ictus isquémico la duración es mayor o son permanentes, y requieren de rehabilitación y fisioterapia. En el AIT el estudio de imagen del cráneo es importante para excluir una zona de infarto que corresponda con las manifestaciones clínicas del enfermo.

—¿Se conocen las causas fundamentales de los AIT?

— Están relacionadas con la fuente de émbolos que viajan a través del torrente sanguíneo. Estos pueden originarse en una arteria, el corazón y menos frecuentemente por enfermedad de la sangre o de la pared arterial. Así, entre un 45 y 50 % de los casos responden a la presencia de una estenosis (estrechez) carotídea aterosclerótica. En un 20 % la causa es cardiaca, siendo la más frecuente la fibrilación auricular. Un 25 % es consecuencia del daño que se produce en las pequeñas arterias perforantes del encéfalo y el resto por enfermedades hematológicas o no inflamatorias de las arterias.

—¿Y en cuanto a los factores de riesgo?

— Cerca del 80 % de los AIT tienen al menos un factor de riesgo vascular. El principal y no modificable es la edad (las enfermedades cerebrovasculares son infrecuentes en el joven), seguido por la hipertensión arterial, el hábito de fumar, la diabetes mellitus, la estenosis carotídea, la fibrilación auricular y el aumento de los lípidos en sangre.

—¿Los AIT son más frecuentes en los hombres que en las mujeres?

— En general no está demostrado que tengan relación con el género del paciente.

—¿Ante qué primeras manifestaciones podría sospecharse que se está incubando un accidente isquémico?

— Los síntomas y signos del AIT dependen del área del cerebro dañada y del territorio arterial en el que se ve afectada la irrigación cerebral. Las principales manifestaciones, cuando afecta un hemisferio cerebral, son la debilidad unilateral o bilateral (de una parte del cuerpo o de todo un hemicuerpo), dificultad para hablar, leer y tragar. Cuando afecta la irrigación del ojo, produce pérdida transitoria de la visión. Otras manifestaciones son trastornos sensitivos de un hemicuerpo, desequilibrio y visión doble.

—¿Qué conducta seguir?

— Debe acudirse inmediatamente en busca de asistencia médica y no esperar pasivamente a que desaparezcan las manifestaciones clínicas o que repitan para iniciar un tratamiento que pudiera evitar la progresión al ictus isquémico. No es adecuado descender bruscamente la tensión arterial si está elevada, porque en ese momento la hipertensión arterial constituye un mecanismo de protección cerebral.

—¿Qué procederes se emplean para establecer el diagnóstico de certeza?

—Es clínico y solo requiere de la realización de una tomografía de cráneo o resonancia magnética para excluir un ictus isquémico o una hemorragia cerebral.

—¿Es posible hablar de prevención en el tema que nos ocupa?

—Es clásico distinguir entre los factores que no son modificables y los que se pueden modificar. Entre los primeros se destacan la edad, el sexo, y la historia familiar. Entre los segundos, sobre los que sí podemos influir, están la hipertensión arterial, el hábito de fumar y una dieta saludable.

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Olga Fernandez dijo:

1

5 de octubre de 2014

15:33:18


Gracias por toda la información que nos dan,por todos sus logros,e investigaciones de salud,a pesar del bloqueo y la propaganda nefasta de los que huelen a azufre,LOS amo y mi corazón está con Uds.

PATHY R.S dijo:

2

14 de octubre de 2016

11:36:50


Saludos: Su ayuda indicándome como rehabilitar el parpado del ojo en mi caso izquierdo que por ataque isquemico transitorio, estoy con el parpado caído, estoy con tratamiento de hipertensión, gracias por su gentil respuesta