ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Sea lo que sea que arrojen las urnas, el día después del plebiscito marcará una diferencia para Colombia Foto: del autor

BOGOTÁ.—Los colombianos se enfrentarán el próximo domingo en las urnas a una sencilla pregunta: ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? La respuesta define el futuro del país.

Las calles se han llenado de carteles en las últimas semanas a favor o en contra de la firma de la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP). Son constantes en radio y televisión los anuncios publicitarios de ambos bandos, mientras numerosas caravanas recorren las ciudades y pueblos del país transmitiendo mensajes con altavoces.

Cada espacio público de Colombia es un escenario de batalla política. Por un lado está la Casa de Nariño y todos los que creen que los acuerdos alcanzados en La Habana son la clave para poner fin a más de medio siglo de conflicto armado e iniciar las transformaciones que necesita el país. En el otro bando, el rostro más visible es el expresidente(2002-2010) y ahora senador Álvaro Uribe, quien lidera una férrea campaña contra lo que considera una paz con «impunidad» y la rendición del Estado ante los guerrilleros.

Mientras la campaña del No se basa muchas veces en simplificaciones fuera de contexto y apela a los rencores propios del conflicto, la tarea de los que apoyan el SÍ es mucho más compleja: explicar 297 páginas escritas en un lenguaje técnico que abarca los más diversos sectores de la sociedad colombiana.

¿Quieres ver a Timochenko(Timoleón Jiménez, máximo líder de las FARC-EP) presidente? Vota Sí, se lee en una valla instalada por el Centro Democrático, el Partido de Uribe, en Santa Marta.

De acuerdo con sus últimos mensajes, el uribismo parece convencido de que un gobierno liderado por la guerrilla está a la vuelta de la esquina, lo que resulta contradictorio frente a su criterio de que las FARC-EP están compuestas por delincuentes sin arraigo popular.

Además de atizar el miedo a posibles trasformaciones sociales y políticas en Colombia, la oposición basa sus argumentos en la negación del conflicto armado que ha vivido el país durante el último medio siglo, calificándolo como una lucha contra terroristas y narcotraficantes.

Precisamente una de las bases para llegar a la mesa de negociación en La Habana fue aceptar la beligerancia de las FARC-EP y reconocer los motivos políticos que la llevaron a alzarse en armas contra el Estado.

De ahí que el acuerdo final incluya la posibilidad del paso de la organización a la vida política y civil sin armas, así como mecanismos de justicia diferentes a los tradicionales para juzgar los crímenes que los distintos bandos cometieron durante el conflicto.

Varios organismos internacionales, incluida Naciones Unidos, han avalado la justicia transicional como una forma de reparar a las víctimas y conocer la verdad, en lugar de los mecanismos punitivos tradicionales.  

GUERRA SUCIA

Otra de las características de la campaña previa al plebiscito es el uso de las redes sociales como una de las principales plataformas para compartir información y debatir sobre las distintas posiciones.

Importantes personalidades de la vida social y política del país han defendido posturas diversas en sus perfiles personales, que cuentan con millones de seguidores.

Vicky Dávila, una de las periodistas más conocidas del país, publicó en su canal de YouTube una explicación de los acuerdos de La Habana y su decisión de votar Sí. «Creo que son pocos los colombianos que llegarán a las urnas con las 297 páginas leídas», señaló tras precisar que a ese texto había que acercarse «desde un corazón grande, lleno de esperanza y deseos de perdón».

Lamentablemente, Internet también es el espacio por excelencia para difundir mentiras y hacer propaganda negra. Algunas de ellas se han convertido en virales y han dominado por días las tendencias de las redes sociales, sin que se pueda rastrear el origen de la manipulación.

Se llegó a decir que el gobierno tiene pensado cambiar el Himno Nacional y que está a punto de aprobarse una ley en el Congreso para reducir las pensiones de los trabajadores y utilizar el dinero en el mantenimiento de las bases guerrilleras.

Otra de las noticias falsas involucraba a uno de los principales medios de comunicación el país:«El noticiero de Caracol demostró cómo se puede borrar fácilmente la X cuando se vote el No en el plebiscito con los esferos (bolígrafos) que van a poner en las mesas de votación: solo pasan la papeleta por encima de un bombillo prendido y automáticamente se borran la demostración la hicieron en vivo. La recomendación es que cada persona lleve su propio esfero, Por favor pasar este mensaje a toda persona que conozcan y que vaya a votar por el NO. Urgente!!!!»

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EL DÍA D

En medio de tal polarización, cerca de 35 millones de colombianos tomarán su decisión final en los mismos puestos en los que votaron en las elecciones regionales del pasado mes de octubre.

La ley que dio vía libre al plebiscito estableció que para que sea válido, por el Sí debe votar al menos el 13 % del censo electoral, es decir, mínimo 4 millones 536 mil 993 personas y, además, deberá tener más apoyo que el No.

En La Habana hubo fuertes debates sobre el método final con el que los colombianos refrendarían el acuerdo de paz. El escogido finalmente fue el plebiscito, el mismo que prevé la Constitución para que los ciudadanos avalen o no decisiones de carácter político.

A juicio del Gobierno, el plebiscito es más flexible en sus parámetros. Una de las variantes que se descartó, el referendo, sirve de consulta popular para que la ciudadanía apruebe o no una determinada ley, artículo por artículo.

En la historia política de Colombia solo se registró la realización de un plebiscito en 1957 para incorporar al texto constitucional los acuerdos entre liberales y conservadores que pusieron fin a la época de violencia posterior a la muerte de Jorge Eliécer Gaitán.

Según las últimas encuestas disponibles, el Sí lleva una ventaja considerable pero el No ha ido ganando terreno. La medición hecha por la firma Ipsosarrojó que el 66 % de los colombianos respondería afirmativamente, mientras un 34% se mostraría contrario. Esta misma encuesta, hecha a comienzos de septiembre pasado, dio un 70% en favor del Sí y un 28% por el No.

Por su parte, la firma Cifras & Conceptos hizo una encuesta Polimétrica para Caracol Radio y Red + Noticias la cual da un 62% de inclinación por el Sí frente a un 38% a favor del No. El estudio se hizo entre 25 y 26 de septiembre y calculó también el universo de personas que acudirán a las urnas, encontrando que un 37% de los ciudadanos, es decir, alrededor de 9 millones de personas están completamente seguras de ir el domingo a votar.

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EL 3 DE OCTUBRE

Sea lo que sea que arrojen las urnas, el día después del plebiscito marcará una diferencia para Colombia.

De ganar la opción del Sí, surge inmediatamente para el Presidente de la República un mandato de implementación del Acuerdo y se daría continuidad al proceso de dejación de las armas de las FARC-EP. Después de recibir las garantías necesarias, iniciaría su concentración en las zonas veredales y campamentos monitoreados por las Naciones Unidas.

Según coinciden los analistas, la implementación de los Acuerdos de La Habana abriría las puertas para superar las causas que desataron el conflicto en primer lugar. El texto incluye transformaciones para el campo, la participación política, el problema de las drogas ilícitas y la reparación a las víctimas.

Mucho menos claro está lo que pasaría si el Sí fracasa en las urnas.

«Si triunfa el No, no sabremos nunca quienes fueron los autores que ordenaron las masacres, ni los que permitieron los falsos positivos, ni quienes fueron los terceros que ayudaron a prender la mecha del paramilitarismo», escribió en su columna de la revista Semana la influyente periodista María Jimena Duzán. «Es volver al vacío de siempre y a la inercia de la guerra».

Uribe ha intentado justificar que votar en contra en el plebiscito no implica negar la posibilidad de paz.

«El No propone que se reorienten los acuerdos. ¿Que el gobierno no puede? Sí puede. La Constitución lo dice. La facultad del presidente de negociar no está en duda. No está en juego. ¿Que no quieren renegociar el gobierno y las FARC? Para eso está la comunidad internacional, que tendría que ser un factor de presión para decirle a las FARC: si quieren la paz, renegocien. Y para decirle eso al gobierno Santos», dijo en una entrevista reciente con el diario estadounidense The New York Times.

Sin embargo, importantes analistas y las principales figuras negociadores del gobierno en la capital cubana insisten en la falsedad de los argumentos del uribismo.

«Son dos caminos. Yo insisto: no existe la tercera vía del No para que Sí», aseguró al mismo diario estadounidense el jefe del equipo del gobierno de Santos en los diálogos, Humberto de la Calle. «Yo prefiero que el que vote No lo haga sabiendo el resultado del No. Que no nos pase lo del Brexit, que no ocurra que el 3 de octubre la gente diga: Qué fue la locura que hicimos».

«El cuento de que uno vota No para renegociar es una locura, una ilusión. Es el peor camino, es inviable. Yo no creo que las FARC al otro día digan: Bueno, ahora sí me pido para ir a la cárcel. Eso es un chiste. Y ahora tampoco quiero participación política, está bien. ¿Dónde nos vamos a reunir y cuál es la agenda? ¿Y los temas que nunca le aceptamos a las FARC revivirán? ¿Y el cese del fuego? ¿Y la misión de las Naciones Unidas?», añadió.

El presidente Juan Manuel Santos se jugó su puesto en el proceso de paz y alcanzó un pacto histórico. «El mejor posible», según opinan muchos.

Algunos no contaban con encontrar tal resistencia. «Hay una confrontación muy dura, una división de la sociedad que no esperábamos. Uno siempre está preparado para que haya quienes digan No, pero me parece que algo que en el pasado fue bastante consensual (la paz) ha dividido mucho a la sociedad colombiana», dijo De la Calle.

Aunque aún faltan varios pasos para ponerle fin al conflicto, la mayor guerrilla colombiana sigue avanzando en la reconciliación. El comandante Iván Márquez, líder negociador por las FARC-EP en La Habana, viajó ayer a la localidad de Bojayá en el departamento del Chocó, para pedir disculpas por la masacre ocurrida allí en mayo del 2002 durante un enfrentamiento con paramilitares.

«Con nuestras almas contritas, pedimos nos perdonen y nos den la esperanza del alivio espiritual permitiéndonos seguir junto a ustedes», dijo Márquez en el encuentro con las víctimas, al que los guerrilleros llevaron de regalo un Cristo Negro de 2,45 metros construido por Enrique Angulo, el escultor cubano.

Cuando faltan pocas horas para que se conozca la decisión final, en Bojayá y muchas otras regiones de Colombia ya se puede palpar lo que sería un futuro en paz.

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Carlos Lobos dijo:

1

30 de septiembre de 2016

23:59:20


Por una parte es bueno que se firme la Paz y que vuelva la tranquilidad a los campesinos que fueron los que mas sufrieron durante la Guerra pero lo malo, es que el ejercito, los grupos paramilitares y los escuadrones de la muerte culpables de tantas massacres quedaran absueltos de toda culpa como en Guatemala, El Salvador y otros paises suramericanos.

patria Respondió:


3 de octubre de 2016

08:39:23

la guerrilla de las farc tambien tiene crimenes, secuestros, extorsiones, utiliza menores en sus filas, y se financia con el narcotrafico, ten cuidado a quien defiendes

Miguel Angel dijo:

2

1 de octubre de 2016

08:24:30


Es perentorio la aprobación del pueblo en el plebiscito de la paz definitiva en Colombia, cualquier decisión en contra perjudica a este país, a Nuestra América y al mundo, es insólito e insensato otra actitud q no sea votar por el "si". Las fuerzas, instituciones y personajes q estimulan el no, están en contra de la paz, el progreso y la tranquilidad del pueblo colombiano, como el retrógrado, reaccionario y pro yanqui ex presidente Uribe. EEUU miente cuando dice q aprueba la paz en Colombia y después de forma solapada utilizan a su personeros y poderosos medios de comunicación para crear la indecisión, el resquemor, la duda, el miedo de la población para votar a favor del "SÌ". Se ha explicado entre los acuerdos q los crímenes y masacres no quedaran impunes, serán juzgados y sancionados los culpables.

EMILIO OSORIO SANCHEZ dijo:

3

2 de octubre de 2016

09:24:30


HOY ESTAMOS SEGURO QUE EL PUEBLO COLOMBIA, SALE A VOTAR POR EL SI, QUE ES LA ESPERANZA DEL CAMPO COLOMBIANO, ESE PUEBLO QUE VIVIO LA LUCHA ARMADA ENTRE EL GOBIERNO, EL PARAMILITARISOMO Y LA GERRILLLA. NO PODEMOS MIRAR HACI ATRAS, DEBEMOS DE MIRAR HACI ALANTE EL FUTRURO DEL PUEBLO LATINO AMERINICANO.