ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El Comandante de la FARC-EP, Timoleón Jiménez, saludó a los presentes. Foto: Revista Semana

CARTAGENA DE INDIAS, Co­lombia.—«Se acabó la guerra, estamos empezando a construir la paz. Bienvenida esta segunda oportunidad sobre la tierra», dijo este lunes el comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, al intervenir en la ceremonia de la firma oficial del Acuerdo que pone fin a más de medio siglo de conflicto en Co­lombia.

Desde Cartagena de Indias, donde tuvo lugar el acto al que asistieron varios Jefes de Estado y de Gobierno de la región, el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo sentenció que la paz de Colombia era la de Nuestra América.

Dijo en ese sentido que los acuerdos adoptados durante casi cuatro años de diálogos iniciados en la capital cubana en noviembre del 2012 reafirman la declaración adoptada en la II Cumbre de la Celac (Comunidad de Estados Latinoa­mericanos y Caribeños) efec­tuada en La Habana, donde se proclamó a la región como una Zona de Paz.

También agradeció al líder de la Re­vo­lución, Fidel Castro y al Ge­neral de Ejército y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, por el papel de Cuba en los esfuerzos pacíficos.

Recordó asimismo la gestión del Coman­dante Eterno, Hugo Chá­vez, y agradeció al presidente Ni­colás Maduro por continuar su obra.

Afirmó en otro momento que la suscripción del Acuerdo Final era una victoria de las FARC-EP, así como de todos los procesos anteriores.

Debemos admitir que nuestro propósito de búsqueda de una salida política a este conflicto encontró en el presidente Juan Manuel San­tos, un valeroso interlocutor, capaz de sortear presiones y provocaciones, sentenció el jefe máximo de las FARC-EP.

Estos acuerdos representan una bocanada de aire fresco para los más pobres de Co­lombia y para los jóvenes que tienen en sus hombros el futuro de la patria, aseguró el Comandante insurgente. No obstante, acotó que el paso dado por las fuerzas guerrilleras no significa que hayan renunciado a las ideas que defienden; en cambio, «decidimos llevar nuestra lucha al campo político, a la confrontación abierta, mediante las ideas».

«La firma (del acuerdo) no significa que el capitalismo y el socialismo comenzaron a sollozar reconciliados en brazos el uno del otro; hemos acordado que seguiremos confrontándolas abiertamente en la arena política, sin violencia», enfatizó.

Reafirmó ante los presentes en la ciudad colombiana que sus voces «continuarán retumbando contra las injusticias del capitalismo». Al respecto, pidió una reforma estructural de la sociedad colombiana para eliminar la pobreza y las desigualdades.

«Hoy aquí sellamos nuestro compromiso de paz y reconciliación», expresó.

Lo firmado constituye una luz de esperanza para el futuro de la patria entera, dijo Ti­moleón Jiménez.

«En adelante la clave está en la implementación de los acuerdos, de tal manera que lo escrito en el papel cobre vida en la realidad. Nosotros vamos a cumplir y esperamos que el Gobierno cumpla», afirmó.

Luego y en el momento más emotivo de su discurso, pidió perdón a las víctimas, a nombre de las FARC-EP, «por todo el dolor que hayamos podido causar en esta guerra».

Todo pueblo ama a sus niños y busca con esperanza un futuro de paz para ellos, esa ha sido nuestra búsqueda constante, enfatizó Jiménez, quien dedicó sus primeras palabras al pueblo de Colombia, «que siempre soñó con este día y que nunca a abandonó la esperanza de construir la patria del futuro».

Respecto a la recién finalizada Décima Conferencia Nacional Gue­rrillera, dijo que en esa cita se refrendaron de manera unánime los Acuerdos de La Habana. «Que na­die dude que vamos hacia la política sin armas, preparémonos todos para desarmar las mentes y los corazones».

«Ahora queda la verificación in­ter­na­cional de todo lo pactado».

Timoleón Jiménez aseguró que «Colom­bia espera que con la disminución del gasto público destinado a la guerra, nunca más tengan por qué seguir muriendo niños y niñas de hambre, desnutrición o enfermedades curables».

«Después de centenares de mi­les de muertos y millones de víctimas, al suscribir juntos este documento le digo, presidente, con emo­ción patriótica, que este sí era el camino indicado, así sí era», dijo emocionado.

Recordó además que la clave del éxito de este acuerdo está en su implementación, y velar porque se aplique lo pactado.

«Democracia y dignidad por los siglos de los siglos», repitió Ji­mé­nez en más de una ocasión mientras recalcaba que «la siembra de Paz apenas empieza».

Añadió que Colombia se encamina hacia la política sin armas, y pidió que todos en la nación la­tinoamericana se preparen para desarmar las mentes y los cora­zones.

«Echaremos a andar una nueva era de reconstrucción y reconciliación de paz», refirió.

Conmemoró durante su disertación a todos los caídos en la lucha por la paz y a otros pueblos que necesitan encontrar la paz en un mun­do como los pueblos israelí, palestino y sirio.

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Linda dijo:

1

27 de septiembre de 2016

08:47:27


¡Qué pena! Nadie hace referencia a la alusión de Timochenko a "Cien años de soledad", la manera más oética de dar la bienvenida a la paz en Colombia, con las mariposas amarillas del Gabo, y un fino homenaje al gran ausente de este 26 de septiembre en Cartagena de Indias.