ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

EL DIAMANTE, Caquetá.—Un restaurante con piso de tierra y una tienda de tablas de madera pintadas de verde, era lo único que había en este recóndito paraje de los Llanos del Yarí, la sabana de 300 000 hectáreas que ha sido bastión infranqueable de la guerrilla co­lombiana durante más de medio siglo.

Hace dos meses todo comenzó a cambiar. Cientos de soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pue­blo (FARC-EP), junto a contratistas privados, levantaron de la nada y en tiempo récord las instalaciones de la Décima Conferencia Nacional Guerrillera, donde se decide el paso de la organización a la vida civil.

Jonathan Sierra vendía gasolina en barriles de plástico hace tres años, pero ahora maneja una gasolinera de dos bombas recién estrenadas y con el logo reluciente de Terpel, la transnacional colombiana.

A Jonathan no le faltan clientes. Cientos de personas vienen y van de San Vicente del Caguán o La Macarena en carros todoterreno, motos y chivas, el transporte colectivo típico del campo colombiano. Camiones llenos de lodo hasta las ventanas transportan sacos de papa, plátano, cebolla y tomate, los descargan en un almacén improvisado y regresan por más. Ya hay aquí más de dos mil  personas entre guerrilleros, trabajadores civiles y periodistas.

Los comerciantes de pueblos cercanos han invadido la conferencia y cada día aparece un nuevo negocio. «Nosotros vamos adonde ha­ya trabajo», dice Angélica Peña mientras prepara un oloroso caldo de costilla bajo una car­pa improvisada. «Nunca había visto tanta gente por aquí».

Angélica tiene un restaurante en Las Da­mas, la vereda más cercana a El Diamante. Además del desayuno tradicional de los co­lombianos, prepara almuerzo y comida típica del Caquetá a base de yuca, plátano y carne. Pero tiene que satisfacer gustos de todas las regiones del país. «Por suerte los guerrilleros comen de todo y no lo piensan dos veces».

De San Vicente llegó el ebanista Ramiro Olmos. Aquí fabrica los muebles y sillas que demanda la conferencia, con achuapo, una madera de color amarillo similar al pino que se extrae de las selvas del Yarí.

Lo ayudan en la tarea varios guerrilleros. «Lo que les estoy enseñando les puede servir cuando entren en la vida civil. Es un conocimiento que quizá no tenían y se sienten contentos».

Santiago Peña es ecuatoriano, pero lleva décadas deambulando con su tienda de ropa por los departamentos  del Huila y el Caquetá. Los guerrilleros, recién salidos de la selva con ropa de campaña, compran pantalones, camisas y zapatos nuevos para lucirlos en las noches.

Un escenario ultramoderno con tres pantallas gigantes, levantado con tubos de acero y cubierto por una lona blanca, acoge conciertos todas las noches. Allí se reúnen los guerrilleros a bailar a ritmo de cumbia y salsa.

Resulta difícil conversar con los pobladores de esta región. Durante años de guerra sin bandos definidos han aprendido a hablar poco de lo que hacen. Se ponen nerviosos al ver las cámaras y escogen las palabras con cuidado.
Colombia se acerca cada vez más a la paz, pero el miedo y las heridas del conflicto están aún lejos de desaparecer.

Los Llanos del Yarí, el escenario escogido para desarrollar la que debe ser la última conferencia en armas de la guerrilla, están llenos de historia.

En la Morillera, a escasos metros de donde sesiona la conferencia, estuvo el campamento del fallecido comandante del Bloque Oriental Jorge Briceño. Ahí también estuvo alojado Ma­nuel Marulanda, el líder histórico de las FARC-EP, durante los diálogos de paz con el presidente de entonces Andrés Pastrana en San Vicente del Caguán.

Byron Yepes es miembro de esa unidad, que ahora lleva el nombre de Briceño, el jefe que los condujo hasta convertirse en el Bloque más numeroso y con mayor dominio de territorio de los siete que integran la guerrilla.

Está encargado de parte de la logística de la conferencia y conoce bien estas tierras. «Aquí se han dado peleas de miles de tropas y han caído bombas en cada rincón».

Recuerda que la guerrilla y la población civil han resistido operaciones militares a gran escala como Destructor I y II, el Plan Patriota y Espada de Honor.

A las grandes extensiones de sabana las surcan venas de bosque que se adentran en la selva tupida. Los guerrilleros cuentan que de aquí se puede ir sin ser detectado hasta el Amazonas por el suroeste o subir por el no­ro­e­ste hasta La Macarena, otra de las zonas con fuerte presencia de las FARC-EP.

Los campamentos erigidos por los guerrilleros del Bloque Oriental y el Sur para alojar a más de 350 periodistas son similares a los que utilizan en campaña. Toda una obra de ingeniería con el mínimo de materiales.

Toldos de plástico negro, tres o cuatro veces más gruesos que el de las bolsas de basura, cubren el techo a dos aguas fabricado de bambú. El lunes una lluvia sabanera con fuertes vientos puso a prueba su resistencia y la pasó sin mayores daños.

Rectángulos de madera apisonados con tierra, los cuales se aíslan con plástico y se protegen con mosquiteros, funcionan de camas. Ellos las conocen como caletas. Entre ellas hay pequeñas zanjas que conducen el agua del techo sin que provoque inundaciones.

Se cocina lo mismo en fogones individuales de kerosene eficientes y sin humo, que en hornos de leña hechos con barro cocido. El baño es la parte más complicada. El río se embalsa con plástico y se conduce entre un canal de madera para que unas 15 personas se puedan asear al mismo tiempo.

Si el pueblo colombiano respalda los Acuerdos de La Habana en el plebiscito del próximo 2 de octubre, los guerrilleros comenzarán a concentrarse en cerca de dos decenas de puntos de la geografía colombiana.

El Diamante no está en la lista y aún no se sabe cuál será su destino. Las especulaciones no paran y todos coinciden en el potencial de los Llanos del Yarí una vez que se logre la paz.

Byron asegura que esa decisión saldrá también de la Décima Conferencia Nacional Gue­rrillera. «Si me preguntas a mí, yo lo dejaría como un centro turístico, para que toda Co­lombia conozca cómo vivieron los guerrilleros en estas tierras».

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Diosdado dijo:

1

22 de septiembre de 2016

08:50:21


Felicidades por sus escritos narrativos sobre el tema. Solo le critico que me quede con unos deseos inmensos de seguir leyendo sus escritos, interesantes, amenos, ilustrativos, le recomendaria escribiera un libro sobre ellos. Ud. tiene una facilidad inmensa de llegar a cualquier lector con su forma de escribir, . FELICIDADES y gracias por hacernos saber de la historia de ese pais..