ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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En el béisbol no hay mejor escenario que una final para que los lanzadores se luzcan. Cuando los decibles aumentan desde las tribunas y crece la tensión en el diamante, todos los focos se concentran en el montículo y el serpentinero se encuentra justo en el medio del volcán.

A diez jornadas del Día Inaugural en las Grandes Ligas, Marcus Stroman, proyectado como uno de los abridores de puntería de los Azulejos de Toronto, se encontró precisamente en el ojo del huracán, en marzo, cuando todavía no es común para estos peloteros enfrentar duelos de vida o muerte.

Y no desentonó el pequeño y potente derecho. En efecto, maniató con todo su repertorio en la final del IV Clásico Mundial a la artillería de Puerto Rico, la mejor del torneo con 55 carreras, 11 jonrones, 26 extrabases, 10 estafas, una ofensiva capaz de fabricar anotaciones por las más diversas vías.

Ante ese potencial, Stroman entendió que debía parecerse más a los lanzadores del Día Inaugural que a los del entrenamiento primaveral, y lo consiguió explotando el efecto brusco de su poderosa sinker lanzada en las medianas 90 millas, que siempre cayó a la velocidad de la luz frente a los bates boricuas.

Además, realizó una combinación extraordinaria con el cambio contrastante, siempre ubicados en zonas incómodas, golpeando los puntos débiles de la tanda boricua. Su comando fue excepcional y eso le permitió avanzar en el encuentro sin consumir una gran cantidad de pitcheos. De hecho, con poco más de 60 lanzamientos completó seis entradas sin jits y un solo boleto en su cuenta.

El control y la potencia dio como resultado una ridícula tasa de roletazos y elevados de 11 a 1, dominio absoluto que solo logró quebrar el experimentado madero de Ángel Pagán a la altura del séptimo con un doble.

En ese momento, el mentor Jim Leyland decidió sacar a Stroman, quien cargó en sus hombros el peso de una nación maldita durante 11 años y tres ediciones de los Clásicos, torneo que finalmente lograron ganar con cierre inmaculado de los relevistas Sam Dyson, Pat Neshek y David Robertson.

Cuando Stroman, a la postre MVP de la final, caminaba a la cueva recibiendo la ovación de 51 565 personas presentes en el Dodger Stadium y otros cuantos millones de televidentes a lo largo y ancho del planeta, ya Estados Unidos tenía moderada ventaja de 4-0.

Jonrón de Ian Kinsler con Jonathan Lucroy en circulación, y par de cañonazos impulsores de Christian Yelich y Andrew McCutchen abrieron la pizarra contra el derecho puertorriqueño Seth Lugo, quien no pudo contener el modo destructor de un equipo con sed de triunfo.

Tras su salida, la situación no mejoró, porque José Berríos, J. C. Romero e Hiram Burgos tampoco lograron frenar la ofensiva norteña, que puso el definitivo y lapidario 8-0 con impulsadas de Brandon Crawford, Giancarlo Stanton y de nuevo McCutchen, quien pese a no tener un desempeño tan notable en términos de promedio, produjo carreras importantes.

El estelar jardinero de los Piratas de Pittsburgh pegó doble de dos anotaciones que abrió la brecha contra República Dominica en el choque de vida o muerte de la segunda ronda, y remolcó la primera de la semifinal contra Japón.

«Todo el mundo es una superestrella en este equipo. Todo el mundo es un bateador que puede ser tercero en la alineación, pero alguien va a tener que batear de séptimo, alguien va a tener que batear de octavo. No hay egos, ni siquiera con el pitcheo. Es lo mismo. Así, que eso es lo primero y lo más importante», destacó Cutch, Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en el 2013.

«Tenemos un gran grupo de muchachos en este equipo que han dedicado este tiempo para tratar de ganar algunos juegos de pelota. Sacrificios fueron hechos, y no hay egos cuando esa puerta se abre. Eso es lo bueno de este equipo», añadió el patrullero a ESPN.

Y Estados Unidos espantó así los fantasmas de la temprana eliminación en el 2006, la semifinal perdida en el 2009 y el fiasco del 2013, ahora, quizás, con su selección menos rutilante en el papel, pero la más entregada en el terreno.

«Lo dije antes, dije que al venir a este evento realmente no quería hablar del hecho de que Estados Unidos nunca lo ganó y que nunca ha ido a la final. No pensé que eso fuera un gran problema. Quise hacer esto, como he dicho, para que fuera un recuerdo para los jugadores. Y he hablado mucho sobre ello, hacer una memoria. Con suerte, una muy buena (…). Ha sido un honor absoluto», precisó el laureado mentor Jim Leyland, quien corona su brillante carrera con otro trofeo de monarca.

LOS RUBIOS A PUERTO RICO

Yadier Molina había manifestado su deseo de viajar a Puerto Rico en cuanto terminara el Clásico con el resto de sus compañeros, y tras terminar la final, independientemente del resultado, tenían un avión esperando para volar a la Isla del Encanto a festejar junto a los suyos.

Claudicaron en el final, cierto, pero pusieron el picante en el IV Clásico con un juego alegre y relampagueante que puso a soñar a toda Latinoamérica, ya fuera en Cuba, Venezuela, Dominicana o Colombia, donde impactó su manera desenfada de disfrutar el béisbol.

«Nosotros tenemos el talento y tenemos los entrenadores. Hemos sido capaces de ejecutar el juego y las jugadas como deben ser. Eso es lo más importante, que hemos aprendido de la derrota que sufrimos en el 2013 (…).Pero también aprendimos del gran éxito que tuvimos cuando nadie pensaba que avanzaríamos de la primera ronda en Puerto Rico y fuimos capaces de llegar al juego final», sentenció el mentor Edwin Rodríguez.

La combinación de la nueva y estelar generación boricua con estrellas de glorioso palmarés como para ser consideradas en el futuro al Salón de la Fama, catapultó al eterno #Team Rubio a la discusión del cetro, por segundo Clásico al hilo para el país caribeño.

«Hay que tener memoria corta. Hay que aprender. Hay que ir pitcheo a pitcheo, swing a swing, entrada a entrada. Esa ha sido nuestra filosofía todo el torneo. Este equipo es bien balanceado. Sin quitarle nada al del 2013, el talento en este es un poco más joven y lo que tenemos en el bullpen es una cantidad de brazos más fuertes», dijo el serpentinero J. C. Romero, tirador de 40 años que ha participado en todas las ediciones de la lid.

«La diferencia más grande es la energía de estos muchachos. Carlos Correa, Lindor, Báez, qué increíble la energía que tienen en el terreno de juego. Verlos unidos, verlos jugando… es una labor como equipo… sentimos es algo bien especial y bien único y esperemos disfrutarlo hasta el final y compartirlo con Puerto Rico», destacó Carlos Beltrán, otro pionero del primer Clásico y miembro permanente de su selección nacional.

Esa energía a la que hace referencia la transmitieron a todo el planeta béisbol, que recordará por siempre los bríos del #TeamRubio, una novena que encantó y dejó con ganas de ver más juegos de este apasionante deporte.

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Yqr dijo:

21

23 de marzo de 2017

09:46:06


La aguas...a su nivel. Y si siguiera el WBC por mas tiempo, pasando los dias...arrasan con todos los equipos.

Truenoazul dijo:

22

23 de marzo de 2017

09:53:33


jueves, 23 de marzo de 2017 Por Rubén Rodríguez Delgado-Puerto Rico Marcus Stroman dejó sin energías a Puerto Rico El Clásico Mundial tuvo un final inesperado y triste para Borinquen. Tal como si fuera parte de un libreto, un talentoso lanzador por el que por sus venas corre sangre borincana se encargó anoche de poner fin a las esperanzas de todo un país de ganar el certamen mundialista. Sí, Marcus Stroman, el mismo que la novena de Puerto Rico puso a gatear en la anterior confrontación en la segunda ronda, anoche estuvo magistral, abusador e imperturbable desde la lomita. Fue poco o prácticamente nada lo que Puerto Rico pudo hacer en la ofensiva. Stroman, hijo de una puertorriqueña pero nacido en Nueva York, dejó sin energías a los boricuas sacándolos de paso con unos movimientos ‘engañosos’ nunca antes vistos en él. Hay que admitirlo. Como se dice en el argot beisbolero: puso a comer de la mano a nuestros bateadores, que lucieron perdidos e impacientes en el plato. Con cada entrada, el moreno lanzador se puso mejor y la confianza fue en aumento hasta que Ángel Pagán le pegó un sencillo abriendo la séptima. Fue el último bateador que enfrentó pero el daño ya estaba hecho. Los bateadores estadounidenses se encargaron de darle apoyo temprano a su lanzador cuando en la tercera entrada un jonrón de dos carreras de Ian Kinsler sobre Seth Lugo los puso en el pizarrón. De ahí en adelante los norteamericanos no miraron atrás con el respaldo de más de 50,000 aficionados en el Dodgers Stadium. Estados Unidos vino de menos a más en el Clásico. Estuvieron a punto de caer ante Colombia en la primera ronda y parecieron poner en peligro su clasificación en la segunda cuando perdieron ante nuestro combinado. Pero reaccionaron con tres triunfos al hilo incluyendo entre sus víctimas a Venezuela y Japón. Cerraron con el contundente triunfo ante los nuestros para alzarse con su primer cetro mundialista. Antes del partido del martes ante Japón, les comenté a varios amigos sobre la peligrosidad de los norteños. Con el talento que presentaron para esta contienda y jugando en su casa, Puerto Rico tendría que jugar perfecto para derrotarlos. Fue un triste final para la carismática y aguerrida novena de Puerto Rico. ‘Los Nuestros’ cayeron como guerreros. Ganaron siete partidos al hilo, dejando en el camino a novenas como Venezuela y Dominicana, esta última favorita para repetir. Por las últimas dos semanas mantuvieron unido a un país usualmente dividido y que, para colmo atraviesa, por serios problemas económicos. Esta talentosa novena no tiene razones para sentir vergüenza ni tristeza. No se ganó en el terreno, pero ‘Los Rubios’ se echaron en el bolsillo los corazones de todos los habitantes de este país. Otro subcampeonato en el resumé, pero no duden de que este núcleo de jugadores jóvenes y talentosos nos llevarán pronto a un cetro. No descarte que esto ocurra en el 2021.

PINO dijo:

23

23 de marzo de 2017

09:54:36


Pienso que para conformar un equipo a una competicion de esta categoria debe de hacerse por una comision en el pais , por quienes no tengan ningun tipo de comprometimiento personal y no dar riendas sueltas al director del equipo campeon nacional , pues el, debido a la confianza que ha tenido durante la temporada siempre trataria de llevar a los que se encuentran dentro de su equipo pues pienza que como contribulleron a la victoria tambien pueden hacerlo alli , ademas se evitaria que no estubieran en el equipo jugadores de buena calidad y de buenos resultados pero que por desgracia para ellos no son del agrado o no les cae bien al director asignado o por otra causa como fue el caso de Yordanis Samon que debio estar en ese equipo y no fue seleccionado por las causales conocidas.

alazan siempre dijo:

24

23 de marzo de 2017

10:18:29


sin discusión... demostraron que en esto de las bolas y los strikes nadie les hace sombra... son los mejores y eso que faltaron a la cita jugadores claves como David Wright, Bryce Harper y otros que podían ponerle dinamita a cualquier oponente que subiera a la lomita, sea de la nacionalidad que sea. SSSSHHHHHH para los equipos restantes...

giovani dijo:

25

23 de marzo de 2017

10:27:57


Ya habia dicho ayer que estos 2 equipos no se parecían. mucho mas picheo para usa mejor defensa y bateo mas profundo del 1 al 10