TOKIO.—Queríamos ver a un equipo Cuba, pues ayer sobre el terreno del Tokio Dome, nuestro béisbol se posó arriba de sus ancestros, de su casta y dio la pelea. Pero la pelota, ya lo sabemos, no es perfecta, sus pasillos están llenos de zancadillas y por lo regular tropieza más el pequeño. En un escenario de tanto nivel como el Clásico Mundial (CM), la vida es similar a la del océano, el pez grande termina por comerse al chiquito.
Japón doblegó en un buen juego a la selección cubana 8-5, en un partido en el que un costosísimo error del inicialista caribeño William Saavedra, provocó las tres anotaciones que decidieron el choque. Sí, claro que el pinareño debió recibir el tiro, no muy certero del torpedero Alexander Ayala, en una jugada sin complejidades. Pero el error está en el juego. La pasión por el béisbol nos ciega, nos vuelve locos y nos hace hasta agresivos. Sin embargo, esta no es la crónica para caerle encima al primera base.
Entre otras cosas porque ha de ser la crónica, primero para reconocer una vez más la calidad de este contrario. Habíamos dicho que no hay fisuras, la defensa es hermética y gana juegos; la ofensiva impresiona por la facilidad para el contacto, con bateadores con disimiles maneras de irle a la bola y con hombres de mucha fuerza y velocidad de swing envidiable. ¿El pitcheo? Ese es el doctorado de la plantilla de casa.
Y segundo, y creo que es lo más significativo, porque esta crónica es la de un elenco cubano que, conociendo esos atributos, sabiéndose inferior, nos mostró porque somos un pueblo de pelota. Desde que llegamos al estadio vimos a otro equipo, dispuesto, sin temores. El lector llamado Víctor había posteado en nuestra web que al conjunto de Carlos Martí le hacía falta un poco de arrebato. En el juego frente a Japón estaban así, arrebatados.
Es la crónica para decirle a Yurisbel Gracial que se graduó de general. Le pusieron en la segunda base y las atrapó todas, incluso con jugadas clave en el cotejo. Pegó jonrón y doble, anotó dos y empujo la misma cantidad. La de Víctor Víctor, con su jit para poner delante a su equipo o la de Alarcón, de 4-3, doble incluido y remolcando la quinta, la que puso a soñar a toda una isla. Pero también la de Vladimir Baños, que se fue sin sacar out en el quinto, pero impidió que el marcador se abriera desde el inicio.
Fue la espada del samurái Tetsuto Yamada la gran diferencia de este juego. De ella se colgó Japón para mantenerse sin la sombra de un revés en el certamen. El joven de 24 años de las Golondrinas de Yakult en la liga japonesa, plantel con el cual en las últimas dos contiendas ha desaparecido 76 pelotas (38 en cada una), se mostró en modo “in picheable”. Anotó la mitad de las carreras japonesas y empujó tres de las ocho, con sus dos jonrones y un tubey.
Es cierto que los dos turnos del cuarto bate Yoshitomo Tsutsugoh con la primera desocupada fue una decisión temeraria de Martí. Primero con Baños en la loma y luego con el zurdo Yera, en ambas fletó una carrera. En su favor, solo cuenta que ese hombre de 44 jonrones en la pasada temporada en Japón sí está bien cubierto por Sho Nakata, quien ha despachado en las últimas cuatro campañas aquí más de 25 bambinazos. Si me piden mi opinión, de periodista, de seguidor de la pelota o de aficionado, lo hubiera pasado las dos veces. Pero reconozco que es fácil después de saber lo que pasó.
Creo también que poner a Miguel Lahera en el sexto faltando dos outs, era y fue muy arriesgado. Lo obligaba a unas postrimerías del juego con máxima exigencia, justo cuando necesitaba de la efectividad que le dan sus primeros 25 lanzamientos. Sin embargo, no había nadie mejor para preservar en ese momento la mínima o que mantuviera el duelo cerrado como lo hizo el artemiseño hasta la pifia de Saavedra.
“Claro que estará Lázaro Blanco y detrás Vladimir García, más todos los disponibles dentro de unas horas nada más. No hay mañana, creo que llegamos a este crucial momento con nuestros dos mejores lanzadores y habrá que echar el resto para intentar forzar un empate”, dijo Martí.
Preguntado si la manera en que se mostró el equipo ante los japoneses, pudiera darle un acelerón anímico o de motivación a sus peloteros para el desafío con Holanda (11 de la noche de hoy en Cuba, 12 del mediodía del siguiente día en Tokio), respondió:
“Les dijimos a los muchachos antes del encuentro con los anfitriones que jugaríamos ante 45 mil aficionados, con el mejor equipo del grupo y para mí uno de los más sobresalientes de los que he visto en este Clásico Mundial. Que había que pelear cada lance, cada lanzamiento, que los cambios significaban responsabilidad colectiva e individual y que de todas maneras tendríamos que decidir con Holanda. Así que, si lo hicieron bien, aunque perdimos por esas cosas que solo pasan en el béisbol, también lo pueden hacer contra los holandeses”.
Dijo sentirse satisfecho con los jugadores que entraron en la alineación y que la mantendría para el último partido del calendario en esta segunda fase. “Todavía tenemos posibilidades y vamos a buscarlas”, enfatizó.
Una de las modificaciones fue el debutante en el equipo nacional, Jefferson Delgado, quien se fue sin jit, pero defendió el tercer cojín como si fuera la puerta de su propia casa. “Agradezco mucho esta oportunidad que me dieron, estoy orgulloso de jugar en un equipo como el nuestro. Puede que sea modesto, no es de aquellos equipos Cuba, pero no se cansa de pelear y contra Holanda si vuelvo a tener la responsabilidad me empeñaré para hacerlo mejor”.
Dijo que “es muy difícil para nosotros interpretar el pitcheo nipón. No vemos la recta cortada en Cuba y nos hizo mucho daño ahora, la curva, por ejemplo, a mi me rotaba distinto y fallé con ella. Creo, no obstante, que dimos un bonito espectáculo, callamos a este estadio que es un avispero contra el contrario”.
A pesar de que Martí anunció que no hará cambios en la alineación, debe velar por el comportamiento de sus tres primeros hombres. Con Japón se fueron de 12-0 y en el match precedente, frente a Israel, de 11-1. Es decir, en 18 capítulos han dado un solo jit en 23 veces al bate. Esa es la razón, por la que, en el duelo con los locales, el cuarto madero Alfredo Despaigne abrió inning en tres de sus cuatro turnos.
Y cuatro años después, en el mismo escenario, Cuba encuentra a uno de sus más feroces victimarios, Holanda y otra vez para decidir su pase a semifinales. El de hoy es un equipo holandés superior al del 2013, aunque similar. Mas el de hoy es un conjunto antillano inferior al de entonces, pero que acaba de mostrar que es capaz de plantarse como sus más encumbrados predecesores.





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Isidro dijo:
1
14 de marzo de 2017
13:46:38
aristoteles Respondió:
14 de marzo de 2017
14:59:54
Víctor dijo:
2
14 de marzo de 2017
13:50:11
jorgeefg dijo:
3
14 de marzo de 2017
13:54:32
duniesky Respondió:
14 de marzo de 2017
14:09:28
Jorge Alfonso dijo:
4
14 de marzo de 2017
13:59:39
luis rodriguez dijo:
5
14 de marzo de 2017
14:02:52
Mayabeque Respondió:
14 de marzo de 2017
15:03:52
ppk Respondió:
14 de marzo de 2017
15:20:48
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