ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Foto: WBC

Desde hace meses, cuando se anunciaron los grupos de IV Clásico Mundial de Béisbol, los fanáticos del deporte de las bolas y los strikes soñaban, sin reparo, en la posibilidad de que en la segunda ronda confluyeran en el extraordinario Petco Park de San Diego las novenas de República Dominicana, Puerto Rico, Estados Unidos y Venezuela.

Pues bien, las profecías se cumplieron y desde este martes 14 de marzo arrancarán las acciones entre las selecciones más potentes del torneo, al menos por los nombres inscritos en el papel. El primer duelo será una exquisitez, la reedición de la final del 2013 entre boricuas y quisqueyanos, invictos en tres salidas al diamante.

La banda de Manny Machado, José Bautista, Adrián Beltré y compañía, capitaneada por el coach de los Yankees de Nueva York, Tony Peña, contará en la lomita con los servicios del explosivo Carlos Martínez (26 años), uno de los ases de los Cardenales de San Luis, amparado en su poderosa recta.

Por su parte, los puertorriqueños, que fueron una aplanadora contra Venezuela, México e Italia, dependerán en este nuevo arranque del experimentado derecho Orlando Román (38 años), uno de los pocos jugadores que ha participado en todas las ediciones de los Clásicos.

A simple vista este puede ser un duelo inclinado a los actuales monarcas, porque Román no tiene el mismo nivel que Carlos Martínez para sostener un duelo monticular. Sin embargo, en este torneo ya algunos lanzadores aparentemente no tan poderosos han logrado mantener a raya a las más temibles artillerías.

Román lleva cinco años jugando en Asia: cuatro temporadas con los Yakult Swallows de Japón, y la última campaña en el Lamigo Monkeys de Taipei de China. Su trabajo en ese periplo por el Lejano Oriente ha sido fundamentalmente como relevista, al igual que casi toda su carrera, en la que suma más de 550 juegos lanzados y no pasa de 140 aperturas.

No obstante, el diestro se mostró listo para el reto en declaraciones ofrecidas a ESPN, en las cuales recordó que ya trabajó en par de ocasiones contra los quisqueyanos en el Clásico pasada, las dos con buen desempeño, pues solo permitió par de carreras en casi nueve entradas de labor.

«Los enfrenté dos veces en el 2013 y ahora me toca una tercera salida, ellos tienen mucha gente que pueden dar un palo, pero hay que ejecutar los pitcheos con la conducción del maestro Yadier Molina detrás del plato», dijo Román, quien quiere poner el nombre de Puerto Rico en alto.

Lo cierto es que se ha planteado el duelo y todos los resultados tienen incidencia directa en los destinos de las novenas en su maratón hasta la final, por lo que se espera que el Petco Park de San Diego desate el ritmo latino a todo volumen.

A continuación, les presentamos un bojeo de cómo llegaron cada una de estas selecciones a la segunda ronda.

REPÚBLICA DOMINICANA: PLÁTANO POWER

Fernando Rodney (derecha) ha sido el gran promotor del «Plátano Power». Foto: WBC

Desde que Fernando Rodney comenzó a caminar por todos lados con un plátano como amuleto de la suerte en el pasado Clásico Mundial, los dominicanos se agarraron de este fruto talismán y acuñaron la frase «Plátano Power».

Esa expresión los ha acompañado durante todo este tiempo y ya es un símbolo en la novena que dirige Tony Peña, probablemente la tanda de bateadores más letal que se ha visto en un diamante en los últimos años. Bautista, Machado, Reyes, Cruz, Beltré, Canó, Santana, Polanco y compañía son una maquinaria de fabricar carreras con los más diversos registros.

Llegan a la segunda ronda después de castigar a Canadá, remontar contra Estados Unidos y sufrir frente a Colombia, novena que los puso en una situación delicada ya en el epílogo, pues casi los manda a un imprevisto juego de desempate.

De cualquier manera, su poder es incuestionable y muy por encima de la media, pero necesitan que Carlos Martínez, Edinson Vólquez y el incorporado Ervin Santana, sus abridores de esta fase, aprovechen al máximo el aumento del límite de lanzamientos hasta 80 y entreguen los partidos en ventaja a un bullpen que también es exquisito con Dellin Betances, Alex Colomé y Jeurys Familia.

PUERTO RICO: RODILLO BORICUA

Puerto Rico va de la mano de Francisco Lindor, un pelotero sin frenos. Foto: WBC

Quizás tantos años con un rendimiento discreto a nivel de selecciones, unido a la disminución dramática de estrellas en las Grandes Ligas nos creó una imagen equivocada del béisbol en Puerto Rico. La Isla del Encanto ha vivido por y para el apasionante deporte y una etapa de baja para nada significaba el descenso sin remedio de esa nación.

En efecto, los boricuas reúnen ahora a una de las generaciones más talentosas de la historia, que ha coincidido con los últimos años de gloria de otros que llevan casi dos décadas dando que hablar en MLB. Toda esa calidad la están exhibiendo en el Clásico de la mano de Correa, Lindor, Báez, Molina, Beltrán, Pagán, Lugo, Berríos, Edwin Díaz y Joe Jiménez.

Ellos arrollaron con sumo desparpajo a Venezuela, México e Italia en Jalisco, anotando muchas carreras y permitiendo pocas en un parque paradisiaco para los toleteros, quienes ahora tendrán que hacer ajustes en el nuevo ambiente del Petco Park, un estadio que no brinda tantas facilidades ofensivas.

No obstante, el ímpetu mostrado por los boricuas, con el liderazgo juvenil de Correa, Lindor y Báez y la sapiencia de Molina y Beltrán, pueden resultar cruciales en la carrera por meterse de nuevo entre los cuatro grandes del Clásico. Si hace cuatro años casi nadie contaba con ellos para avanzar a San Francisco, ahora son firmes candidatos a realizar el corto viaje de San Diego a Los Ángeles.    

ESTADOS UNIDOS: ESTO ES EN SERIO

Estados Unidos es favorito y se han tomado en serio la lid, pero todavía no han mostrado ser muy superiores. Foto: WBC

El concepto de «grupo de la muerte» no está utilizado a la ligera en esta oportunidad. Me atrevería a asegurar que pocas veces han confluido en un mismo espacio cuatro equipos de cualquier deporte con semejante poderío, y de eso son conscientes los peloteros de Estados Unidos, quienes cargan, tal vez, con la mayor cota de responsabilidad y tensión.

Los norteños nunca han ganado el Clásico, ni siquiera han discutido una final, y desde cualquier punto de vista eso ha representado un fracaso estrepitoso. Si por alguna casualidad ahora tampoco llegan a tales instancias, nadie tendrá piedad y volverán a calificarlos como el fiasco más notable de la competencia.

En su grupo clasificatorio de Miami, Estados Unidos ofreció destellos de su capacidad, pero los sustos contra una selección inferior (Colombia) y el descalabro frente a los dominicanos permanecen como una sombra en el platel dirigido por Jim Leyland.

No obstante, ellos dicen que van en serio. Desde el dogout contemplan con mirada imperial a sus contrarios, a los cuales buscarán desarticular a base de pitcheo, con un trío de abridores compuesto por Chris Archer, Marcus Stroman y Danny Duffy, quienes no permitieron carreras, no regalaron boletos, dieron 15 ponches y aceptaron solo cinco inatrapables en 12.2 innings. Letal.

La escuadra maneja también una infinidad de variantes ofensivas y Leyland demostró que no ha venido a dirigir con reservas, pues cuando no rindieron Andrew McCutchen (Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en el 2013) y Daniel Murphy (Bate de Plata en el 2016), fueron enviados a la banca, hasta ahora sin retorno a la titularidad porque sus suplentes aprovecharon la oportunidad.

VENEZUELA: SUSTO Y SUDOR

Venezuela jugó de atrás todos sus partidos y al final logró meterse en la segunda ronda. Foto: WBC

Por unos minutos, Venezuela estuvo fuera del IV Clásico Mundial, eliminada contra todo pronóstico. A la postre, esos instantes de sufrimiento duraron poco, pero la realidad es que la vinotinto ha estado más fuera que dentro desde el arranque de la lid en Guadalajara.

El plantel de Omar Vizquel siempre ha ido a remolque, tanto de los poderosos puertorriqueños como de los otros dos rivales (Italia y México), inferiores en el papel. Sin embargo, por un out o media carrera los morochos se colaron en el juego desempate, que ganaron con la soga al cuello, por media rebanada de pizza.

Oportuno hacer un paréntesis aquí, porque los organizadores del Clásico pasaron un apuro de los gordos al anunciar en sus redes sociales, el domingo en la madrugada, la clasificación de México a dicho encuentro de desempate, para después rectificar y dejar a los aztecas fuera de toda posibilidad de avanzar a la siguiente fase.

Los anfitriones de la llave de Jalisco llegaron a su último compromiso con Venezuela con balance de 0-2, obligados a ganar forzar un triple empate con la vinotinto y los italianos. De acuerdo con los jugadores mexicanos, antes de ese partido dominical les dijeron que para clasificar debían ganar por dos carreras.

Para cumplir al pie de la letra, el Tri beisbolero triunfó 11-9, por lo que celebraron unos minutos, hasta que el panorama dio un giro radical, y este suceso pasó a engrosar la lista de fiascos que en los últimos tiempos han cambiado en un abrir y cerrar de ojos los destinos de determinado suceso (la ceremonia de premiación de los Oscars, la remontada del Barcelona contra el PSG).

El brusco giro de los acontecimientos fue por una equivocación, la cual el Comité Técnico del Clásico, compuesto por miembros de Grandes Ligas, del Sindicato de Peloteros y de la Confederación Mundial de Softbol y Béisbol, explicó de la siguiente forma:

«Antes de que el Comité Técnico emitiera su determinación, una gran cantidad de medios de comunicación, incluyendo las redes sociales del WBC y MLB Network, reportaron equivocadamente que México, en lugar de Venezuela, jugarían el desempate, lo cual irremediablemente causó confusión», refiere el comunicado.

De acuerdo con las reglas de desempate, el primer parámetro a evaluar eran las carreras permitidas por entradas defensivas jugadas, incluidas parciales, entre los equipos que estén igualados. Sumando todos esos números, Italia terminaba con un indicador de 1.05 carreras (20 anotaciones en 19 capítulos), Venezuela con 1.11 (32 en 19) y México 1.12 (19 anotaciones en 17).

La cuestión tardó en aclararse y, aunque los jugadores y directiva del país azteca finalmente comprendieron, antes expusieron severas críticas a los organizadores del evento, en el ojo del huracán por el problema

Lo cierto es que Venezuela fue al juego de desempate y casi lo pierden, pero fueron rescatados en el noveno por Miguel Cabrera, Rougned Odor y un squeeze play suicida ejecutado a la perfección entre Alcides Escobar y el propio Odor.

Ahora empiezan de cero y sus peloteros querrán borrar la pálida imagen que dejaron en Jalisco, pero lograrlo requerirá de un salto extraordinario ante rivales que justifican a la perfección el calificativo de «grupo de la muerte».

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