ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Santiagueros en las calles tras la ocurrencia de varios sismos en la madrugada del 17 de enero de 2016. Foto: Miguel RUBIERA

Para la familia del hoy Doctor en Ciencias Geofísicas Tomás Chuy Rodríguez no fue una sorpresa que al terminar la enseñanza media superior en el capitalino Instituto Preuniversitario Carlos Marx, el muchacho matriculara la carrera de Licenciatura en Física, en la Universidad de La Habana.

Desde la niñez, transcurrida en la actual localidad holguinera de Banes, donde nació el  21 de diciembre de 1947, había aflorado en él una marcada preferencia y curiosidad hacia los temas de ciencia, inclinación que le hizo leer en aquella etapa cuanto texto escolar vinculado a dichos tópicos cayó en sus manos.

Tras culminar los estudios universitarios en 1972, aceptó la propuesta de empezar a trabajar en el después denominado Instituto de Geofísica y Astronomía.

Luego de servir durante cuatro lustros en la referida institución, pasa a ser vicedirector científico del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), fundado en la ciudad de Santiago de Cuba el 3 de febrero de 1992.

LA TIERRA PUEDE TEMBLAR

Según plantea el Doctor en Ciencias Tomás Chuy Rodríguez, la tierra puede temblar en toda Cuba y esa condición requiere que la población tenga una mayor percepción del peligro sísmico para estar mejor preparados, reducir vulnerabilidades y saber cómo actuar frente a un movimiento telúrico.

«La zona más expuesta se localiza en la porción suroriental del país, vinculada al sistema de la falla Oriente (Bartlett-Caimán). Históricamente allí han ocurrido los eventos más fuertes, pero la cronología correspondiente al periodo 1528-2015 registra sismos en diversos puntos de la geografía cubana, algunos de ellos muy notables. Tal es el caso del reportado en el poblado de San Cristóbal, hoy provincia de Artemisa, el 23 de enero de 1880».

Este alcanzó una magnitud estimada de 6,0  en la escala de Richter, y una intensidad de 8,0 grados en la escala MSK. La primera, aclaró el científico, mide la energía liberada por el sismo, y la segunda toma de referencia los daños ocasionados a la infraestructura.

Produjo considerables pérdidas materiales, y llegó a ser perceptible de manera llamativa en algunos lugares de La Habana, para sorpresa de sus habitantes no acostumbrados a sentirlos.

Otros terremotos significativos ocurridos fuera del oriente cubano son el de Remedios-Caibarién, el 15 de agosto de 1939, con una magnitud de 5,6 y 7,0 de intensidad; y los de Alonso de Rojas, Pinar del Río, el 11 de junio de 1981, y Jagüey Grande, Matanzas, el 16 de diciembre de 1982.

Los estudios del reconocido Investigador Titular del Cenais sitúan al del 20 de agosto de 1852 en Santiago de Cuba, a la cabeza de los más notables acaecidos durante el siglo xIx. Tuvo una magnitud estimada de 7,3 en la escala de Richter y 9,0 de intensidad.

Reportes de prensa de la época dan cuenta del derribo de más de mil viviendas, mientras hubo afectaciones considerables en las iglesias e inmuebles de la administración colonial.

Asimismo, provocó deslizamientos de grandes piedras en la zona de la Sierra Maestra, la aparición de largas y anchas grietas en el terreno, y sus potentes estremecimientos llegaron hasta las ciudades de Baracoa, Gibara, Holguín y Camagüey, extendiéndose incluso a las vecinas islas de Jamaica y La Española.

Sobresalen en la pasada centuria el de Santiago de Cuba, con una magnitud de 6,75, en febrero de 1932,  y el de Cabo Cruz, Granma, en mayo de 1992,  de 7,0  en la escala de Richter, perceptible, además, en diferentes provincias.

Consultado acerca de la capacidad científica de la nación para el monitoreo de los terremotos, el doctor Tomás Chuy indicó que desde hace varios años se trabaja en la modernización de la red sismológica nacional, cuya avanzada la conforman siete estaciones de banda ancha, capaces de registrar, procesar y transmitir en tiempo real los datos de cualquier temblor de tierra que ocurra dentro del territorio cubano, en la región del Caribe, o a miles de kilómetros de distancia.

«AFERRADO» A LA SISMOLOGÍA

Aunque el profesor Tomás Chuy recibió antes diversos reconocimientos por sus méritos laborales, entre ellos el Premio Andrés Poey conferido por la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) a la investigación más destacada de la Sección de Ciencias de la Tierra y el Espacio del VII Foro de esa organización en 1984, es el Cenais la institución en la cual realizó sus aportes más trascendentales al conocimiento de la sismología en el país y obtuvo disímiles categorías científicas y docentes.

En ese lugar mereció la condición de Investigador Titular en 1993 y la de Profesor Titular diez años después. Igualmente logró el grado de Doctor en Ciencias Geofísicas en el 2000 por la defensa del trabajo Macrosísmica de Cuba y su utilización en los estimados de Peligrosidad y Microzonación sísmica, ponencia en la que presentó el Catálogo de los terremotos fuertes y perceptibles desde 1528 en la Mayor de las Antillas, con los valores de magnitud estimados e intensidad sísmica.

También elaboró por primera vez el mapa de peligro sísmico de Cuba, que tributa a la confección de la Norma Sismorresistente Cubana, vigente entre 1999 y el 2017.

Merecedor de premios nacionales de la ACC en nueve ocasiones, la última en el 2016, y de la Orden Carlos Juan Finlay (2006), máxima distinción que otorga el Consejo de Estado en la esfera científica, el doctor Chuy ha gerenciado más de 15 proyectos de ciencia e innovación tecnológica y tiene publicados más de 200 artículos científicos en revistas especializadas nacionales y foráneas. Recientemente recibió la Orden Lázaro Peña de Primer Grado y fue investido como Académico Titular de la ACC.

PRECISIONES

- El Cenais tiene la misión de contribuir a la mitigación del riesgo sísmico en Cuba, mediante los estudios sismológicos y geodinámicos fundamentales y aplicados.

- Uno de los objetivos de la entidad es monitorear y evaluar la actividad sísmica en Cuba, junto con dirigir y operar la red de estaciones del Servicio Sismológico Nacional.

- La red nacional de estaciones sismológicas comprende las ubicadas en Soroa (Artemisa), Manicaragua (Villa Clara), Cascorro (Camagüey), Las Mercedes (Granma), Río Carpintero (Santiago de Cuba), Moa (Holguín) y Maisí (Guantánamo).

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Enrique dijo:

1

16 de junio de 2018

11:22:39


Muy buen artículo, solo recfificar que actualmente el pais cuenta con 20 estaciones sismologicas propias del CENAIS y 5 temporales que forman parte de un proyecto internacional, todas con trasmisión en tiempo real a la estacion central situada en Santiago de Cuba. En el artículo solo se mencionan 7. Sería bueno siempre revisar antes de publicar algo con la institusión responsable. Saludos.

Gloria noguera dijo:

2

16 de junio de 2018

20:00:30


Siempre a la vanguardia de tener a la comunidad informada,gracias

Mandy dijo:

3

16 de junio de 2018

20:01:32


El doctor Chuy es una de las autoridades más competentes y respetadas de Cuba en el tema de la sismología, me hubiera gustado más que sacaran una foto del profesor Chuy, más cuando el trabajo resalta sus méritos profesionales

Briceida ARCAZ dijo:

4

18 de junio de 2018

12:32:40


Interesante artículo, meritorio el trabajo de este investigador y científico. Es muy importante que la población este preparada para este tipo de evento y que no se confíen en que es solo algo que puede suceder en la región oriental de nuestro país.

Tomás Chuy Rodríguez dijo:

5

18 de junio de 2018

12:43:40


Cómo entender que si este artículo trata sobre mi vida, no tenga una foto mía, máxime que yo envié varias?