ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La poda adecuada de árboles (no mutilarlos) y la sistemática limpieza y recogida de la basura extraída de los tragantes figuran entre las medidas para disminuir vulnerabilidades. Foto: Jose M. Correa

Bajo la perspectiva, en principio, de tener un comportamiento entre normal y ligeramente activa, la temporada ciclónica del 2018 comenzó el 1ro. de junio de manera oficial y finaliza el 30 de noviembre, en nuestra área geográfica de interés, conformada por el Atlántico tropical, el golfo de México y el mar Caribe.

Como subraya la doctora Miriam Teresita Llanes, jefa del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, ciclón tropical (CT) es un término genérico empleado para designar los centros de bajas presiones que aparecen sobre las aguas marinas de la zona tropical y subtropical, alrededor de los cuales el viento gira en sentido contrario a las manecillas del reloj en el hemisferio norte.

Suelen estar acompañados por una extensa área de nublados con chubascos, lluvias y tormentas eléctricas, e incluso tornados, que pueden abarcar hasta 600 kilómetros o más en algunos casos. De ahí que la influencia de los efectos no queda restringida al punto de localización de la región central del sistema, señalado en el mapa.

Tomando en cuenta la velocidad de los vientos máximos promediados en un minuto, los CT se clasifican en depresión tropical, cuando son inferiores a los 63 kilómetros por hora; tormenta tropical, de 63 a 118 km/h, y huracanes, si igualan o superan los 119 km/h. Reciben nombre cuando alcanzan la fase de tormenta tropical.

En el caso específico de los huracanes existe la escala Saffir-Simpson, que los divide en cinco categorías. Así entran en la categoría 1 aquellos con vientos máximos sostenidos de 119 a 153 km/h;  categoría 2 de 154 a 177; categoría 3 entre 178 y 208; 4 de 209 a 251; y 5 a partir de los 252 km/h. Se consideran intensos de la 3 en adelante.

Al menos tres condiciones básicas favorecen el surgimiento y desarrollo de los ciclones tropicales: la persistencia durante varios días consecutivos de un área de disturbio o mal tiempo, que la temperatura del mar tenga valores de 26,5 grados Celsius o más desde la superficie hasta una profundidad aproximada de 45 metros, y el predominio de vientos débiles y sin cambios notables de dirección y velocidad en la atmósfera superior (baja cizalladura vertical).

Los elementos más destructivos son el viento, sobre todo en los huracanes de gran intensidad, las lluvias intensas y la llamada surgencia o marea de tormenta, consistente en una sobrelevación notable del nivel del mar que puede afectar un tramo costero superior a los cien kilómetros cuando el organismo ciclónico toca tierra. El valor más elevado de la altura del mar se alcanza a la derecha de la trayectoria en el área cercana al punto de entrada del centro u ojo y próxima a la zona de vientos máximos.

Según plantean muchos especialistas, a nivel internacional ese factor es responsable de aproximadamente el 90 % de las víctimas mortales que dejan a su paso los CT.

En Cuba el mayor desastre natural conocido lo produjo la surgencia de 6,5 metros de altura que provocó el intenso huracán del 9 de noviembre de 1932 en Santa Cruz del Sur, la cual anegó bajo las aguas a ese poblado costero camagüeyano, ocasionando la muerte allí de alrededor de 2 000 personas.

OJO CON EL CARIBE OCCIDENTAL

Habitualmente la principal zona de formación de los ciclones tropicales de junio se localiza en el mar Caribe occidental y en el golfo de México.

De forma general, los surgidos en la primera área citada tienden a moverse en un rumbo próximo al norte, trayectoria que convierte a la región occidental de nuestro país en la más expuesta a los efectos directos o indirectos de los organismos ciclónicos del mes inicial de la temporada, sobre todo en las dos primeras decenas.

Si revisamos la cronología de CT registrados en junio en las últimas seis décadas, resalta el caso del huracán Alma. Formado como depresión tropical en el golfo de Honduras, fue un sistema de rápido desarrollo que llegó a alcanzar la categoría 2 en la actual escala Saffir-Simpson, y cruzó sobre la entonces Isla de Pinos y La Habana con movimiento norte nordeste, el día 8 de junio de 1966.

Inmersos ya en el «semestre» de los ciclones, se hace imprescindible ser previsores y ejecutar de forma preventiva y sistemática las acciones dirigidas a reducir vulnerabilidades para salvaguardar ante todo la vida humana y proteger los bienes de las personas y los recursos de la economía, sin olvidar el tener bien clara la percepción del riesgo.

El capital humano y las herramientas tecnológicas con que cuenta el servicio meteorológico nacional para seguir la trayectoria y evolución de cualquier CT que pueda amenazar al país, junto a la fortaleza de nuestro Sistema de Defensa Civil, representan una garantía en el enfrentamiento a tales contingencias de la naturaleza.

Importante, además, es no subestimar ningún sistema ciclónico, pues aun las depresiones más débiles y desorganizadas y hasta simples áreas de bajas presiones, pueden ocasionar eventos locales de intensas lluvias con inundaciones de notable magnitud.

PRECISIONES

- El servicio meteorológico nacional dispone de 68 estaciones ubicadas a lo largo de nuestro archipiélago

- Dentro de las herramientas tecnológicas utilizadas por nuestros meteorólogos figuran avanzados modelos informáticos de pronósticos de trayectoria y para estimar la probable magnitud de la surgencia (sobreelevación del nivel mar).

- Creado por los Doctores en Ciencias Ramón Pérez, Cecilia González y Maritza Ballester (ya fallecida), Cuba emite desde 1996 un pronóstico estacional para vaticinar el comportamiento de la actividad ciclónica durante la temporada.

- Once huracanes intensos afectaron de forma directa o indirecta al país en lo que va del siglo XXI.

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Juan Carlos Martínez Pérez dijo:

1

2 de junio de 2018

09:02:05


Es meritoria la labor de la Defensa Civil con la medidas que coordinan ejecutar para enfrentar las Temporadas Ciclónicas y cualquier evento meteorológico en Cuba como las medidas expuestas en el ancabezamiento de este artículo, pero quisiera llamar la atención sobre un tema que ha preocupado a mi comunidad desde que tengo uso de razón (56 años). En buena parte de Marianao corre una zanja que la mayor parte de su trayecto está a Cielo abierto que fué diseñada antaño para el drenaje pluvial, pero que desde principios de la década de 1960 se convirtió además en drenaje de aguas albañales y depósito de basura de casi todas las viviendas que la rodean los que ha declarado a los barrios que la rodean como insalubres. Durante épocas del año caracterizadas por las lluvias ha sido muy común peligrosas inundaciones que incomunican algunos tramos de calles (Ejemplo la calle 122, donde resido) con corrientes de agua muy fuertes, sucias y peligrosas por donde no se puede tarnsitar por peligro incluso para la vida, de hecho tiene varias víctimas a través de los años y varios derrumbes. Toda esta explicación que les doy es porque durante mucho tiempo (desde que soy pequeño la comunidad ha estado pidiéndole a las autoridades que tomen medidas contra todo lo que nos afecta y que he explicadso anteriormente y nunca hemos visto ni una sola acción al respecto, muchas promesas pero nada más. La tristemente célebre zanja sigue a cielo abierto, con olores muy fuertes, con mucha basura y principalmente la necesidad urgente de un dragado, ya que su cauce original está como a 1.5 m de profundidad del actual producto de del desplazamiento y acumulación de piedras producto de las crecidas a travé de los años. Sugiero que contacten con las Autoridades del Poder Popular de Marianao y los alerten una vez más al respecto para que de una vez le pongan seria atención a este sencible tema que afecta muy seriamente a la comunidad de buena parte de dicho Municipio.

JORGE TAVEL dijo:

2

2 de junio de 2018

12:33:16


Poda! entiendan bien , es clarear ramas un poco solo para restarle resistencia al viento para evitar que lo derribe, hay podadores mas dañidos que un ciclon

Roberto Mario dijo:

3

2 de junio de 2018

14:02:09


Interesante y oportuno artículo, pero si las autoridades que tienen que velar porque se cumplan tanto la higiene como el vertimiento de basura y escombros no aplican las medidas al desorden que hay en la ciudad, el más mínimo aguacero nos ahogará, ya es demasiado el desoder y no se ve ni una acción contra aquellos que maltratan y encucian la ciudad, ya la gente tira las jabas de basura para la calle y he observado que la policía no hace nada, quién entonces...no hay que esperar que la gente se faje por todo hay que evitarlo

Lazaro dijo:

4

2 de junio de 2018

22:18:23


Cuando se habla de especialización en el periodismo el caso de Orfilio Peláez es un verdadero ejemplo, conozco muchos aficionados a la meteorología que le dicen en broma el guru de las tormentas, dándole una segunda lectura el artículo me parece que de forma muy sutil nos está advirtiendo de algun cicón para junio

mandy dijo:

5

3 de junio de 2018

12:27:19


Además de alertarnos sobre el inicio de la temporada ciclónica, el artículo toca aspectos de sumo interés, como es por ejemplo lo referido a la limpieza de los tragantes y la recogida oportuna de la basura extraída de ellos, el otro día caminé por la calle San Lázaro, en dirección al hospital Hermanos Ameijeiras, y frente a cada tragante estaba amontonada toda la escombrera y suciedad sacada de estos, como era de esperar al llover el agua volvió la arrastró hacia dentro y volvió a tupirlos, por favor hagamos los trabajos con calidad y sistematicidad, si en La Habana caen 200 milímetros en pocas horas las inundaciones serán bien severas y dañinas