ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El balneario de San Diego ha recibido pacientes de todo el país, y de varias naciones de América y Europa. Foto: Del autor

SAN DIEGO DE LOS BAÑOS, Pinar del Río.–Hace miles de años que el hombre acude a ellas con la intención de curar enfermedades o aliviar dolores. Incluso se asegura que constituyen una de las formas más antiguas de tratamiento. Pero, ¿por qué las aguas mineromedicinales son buenas para la salud?

El doctor Dagoberto Blanco Padilla, director del balneario de San Diego de Los Baños, el más antiguo de Cuba, explica que «la diferencia de estas aguas, respecto a las normales, viene dada por su composición química y biológica, unido al hecho de nacer a elevadas temperaturas».

En el caso de las de San Diego, se trata de manantiales que oscilan todo el año –incluido el invierno– entre los 36 y los 38 grados, y contienen azufre, sulfatos, calcio, sodio, cloro, magnesio y flúor, señala el especialista, aunque aclara que en otros sitios el número de elementos puede variar.

Desde la antigüedad, ya el hombre se había percatado de ellas, de ahí que no sean pocas las alusiones a sus propiedades curativas en la mitología.

Según los historiadores, los primeros principios de la práctica balnearia fueron fijados por Herodoto, unos 450 años antes de nuestra era, en tanto Hipócrates, también hacía precisiones sobre sus virtudes y contraindicaciones, un poco después.

En Cuba, existen referencias del uso de aguas mineromedicinales por los aborígenes y los esclavos, antes de que fueran empleadas  por los criollos en los siglos XVII y XVIII, sobre todo en el occidente del país.

Incluso la fundación de algunos poblados como Santa María del Rosario (1702), en La Habana, o el propio San Diego de los Baños (1775), en Pinar del Río, está asociada a la utilización de sus manantiales con fines curativos.

Sin embargo, a través de los siglos, el tema ha alternado momentos de esplendor y también de abandono. Así llega a la actualidad, nuevamente en una etapa de interés creciente por las virtudes de estas aguas (conocidas también como aguas termales) y la manera en que actúan sobre las personas.

Al respecto, el doctor Dagoberto explica que «el  azufre, por ejemplo, es absorbido por todas las vías: piel, mucosas, respiración, y una vez incorporado, se disemina por el cuerpo.

«De la misma manera ocurre con otros elementos químicos, cuya presencia en el agua hace que lleguen al organismo, sin ningún tipo de alteración.

«La absorción a través de la piel es mucho más rápida y mejor», dice, por ello, advierte que aunque se concentraran estos mismos componentes en una tableta, el efecto nunca sería igual por la vía digestiva, al que se logra mediante los baños.

El resultado, –amplía el especialista– puede ser relajante, antinflamatorio, analgésico, antiséptico, cicatrizante. «Antiguamente, antes de la existencia de ciertos medicamentos, una de las aplicaciones más frecuentes del agua termal sulfurada era como antiséptica, para curar heridas o algunos tipos de infección».

Ello marca la diferencia de los balnearios con otras instalaciones que han proliferado en los últimos tiempos, como los SPA.

«Aun cuando pueden parecer lo mismo, hay un aspecto fundamental que los distingue: la naturaleza de las aguas. Mientras los SPA utilizan agua común, los balnearios están clasificados como centros sanitarios, que se abastecen de manantiales con propiedades mineromedicinales», precisa Dagoberto.

«A pesar de que se usan desde hace muchísimo tiempo, en la actualidad los tratamientos con este tipo de aguas mantienen su vigencia, y constituyen todo un arsenal terapéutico para patologías del sistema osteomioarticular, dermatológico, y una gran parte de las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central», añade.

Es el caso, por ejemplo, de las artropatías, las artrosis, las enfermedades reumatológicas y dermatológicas como la dermatitis y la soriasis.

Además, para el tratamiento de los pacientes con secuelas de traumatismos ortopédicos, o de enfermedades
cerebrovasculares, como los infartos cerebrales o las isquemias, los cuales dejan limitaciones transitorias.

A tales bondades, se suma el hecho de que las aguas mineromedicinales constituyen un fármaco que la naturaleza proporciona de manera espontánea, y que brota continuamente de manantiales. Por tanto, el director del balneario mayor y más antiguo de Cuba, advierte que cuando no se aprovecha en beneficio de la salud, se derrocha inútilmente.

Para el especialista, en el escenario que se desenvuelve hoy el país, con un marcado aumento de la esperanza de vida, el empleo de estas aguas puede ser de gran importancia para el tratamiento de padecimientos propios del envejecimiento, a fin de que las personas no solo vivan más tiempo, sino que lo hagan de un modo más saludable.

No obstante, aclara que bañarse en ellas no solo es beneficioso para quienes presentan algún problema de salud, pues al ser relajantes y analgésicas, también pueden ayudar a disminuir la aparición de procesos degenerativos a nivel del organismo, y en sentido general, a ganar en calidad de vida.

Una conclusión a la que –a pesar de la falta de medios para poder estudiarlas a fondo– el hombre ya había llegado hace miles de años, ante la evidencia indiscutible de que hay aguas milagrosas, capaces de sanar heridas y calmar dolores.

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RafaelRodriguez dijo:

1

25 de febrero de 2017

11:59:15


Llegue en silla de ruedas, había sufrido una caída y fracturado la columna quede bien de la operación en el Hospital Amejeiras por el equipo de Dr Candebat, pero no podía caminar y gracias al fisioterapeuta Jose, la Dra Elsa, la fisiatra de la piscina y ese gran director del balneario Dagoberto, salí caminando en muletas y ya hoy camino normal, fue increíble el trato, la dedicación, atenciones que brindan en ese milagroso lugar,un reconocimiento para todos ellos incluyendo los y la camillera que me subía y bajaba por la rampas a la piscina,Felicidades a ese gran colectivo del cual estare eternamente agradecido

Marga dijo:

2

25 de febrero de 2017

13:03:35


Interesantísimo articulo, sobre todo para los que ya contamos con cierta edad y tenemos días en que nos duele hasta la sombra!!! Solo un detalle: ¿Cómo se puede reservar para ir alli?