ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Sin conocerse aún cuándo sus víctimas serán indemnizadas por las empresas responsables del desastre, Brasil rememora hoy la mayor tragedia socioambiental de su historia ocurrida hace un año en Minas Gerais, un estado del Sudeste del país.

La rotura de dos diques de contención de la minera Samarco, controlada por la empresa brasileña Vale S.A. y la anglo-australiana BHP Billiton, barrió el poblado de Bento Rodrigues, en el municipio de Mariana, al derramar sobre este 62 millones de metros cúbicos de barro tóxico.

El ecocidio provocó la muerte de por lo menos 19 personas; los residuos contaminantes se explayaron por todo el río Dulce, llegando a la costa del estado de Espírito Santo y comprometiendo ecosistemas enteros, y más de 300 familias perdieron sus casas.

Sin embargo, señaló el diario Brasil de Fato, nadie de la empresa fue condenado; una investigación que culminó en el pedido de prisión preventiva de seis funcionarios de Samarco, incluyendo al presidente Ricardo Vescoci, fue suspendida por el Supremo Tribunal de Justicia, y otras dos en curso no arrojaron aún resultados.

Para las víctimas de la tragedia, en tanto, las cosas variaron para peor: las aguas del río Dulce mantienen un alto nivel de contaminación con metales pesados; la crisis que afecta a todo Brasil se amplificó en Mariana con la interrupción de las operaciones de Samarco y el programa de reconstrucción de los tres distritos devastados todavía está en el papel.

Según la Fundación Renueva, creada por Samarco para asumir la reparación de los daños causados por la tragedia de Mariana, las obras para rehacer las comarcas de Bento Rodrigues, Paracatu y Gesteira comenzarán solo en 2018 y deberán concluir un año después.

De otro lado, el cese de las labores de la minera no solo disparó el desempleo, que hoy afecta a un 22 por ciento de la población de la zona, sino que provocó también la caída de otros rubros como el comercio y el turismo, en este último caso sustentado fundamentalmente en los viajes de negocios.

Otro de los grandes problemas causados por el desastre a la municipalidad fue la caída en la recaudación por concepto de la Compensación Financiera por la Explotación de Recursos Minerales (CFEM), pues no solo Samarco suspendió sus actividades, sino que Vale también las redujo en alrededor del 60 por ciento.

En consecuencia, dijo la Agencia Brasil, mientras en 2013 la CFEM permitió recaudar ingresos por unos 6,5 millones de reales mensuales (poco más de dos millones de dólares), en el primer semestre de 2016 ingresaron a las arcas de la municipalidad apenas 800 mil reales (unos 250 mil USD) por mes.

En una declaración dada a conocer aquí en víspera del primer aniversario de la tragedia de Mariana, un grupo de especialistas independientes en derechos humanos de la ONU demando la acción inmediata del gobierno brasileño y las empresas responsables para solucionar los impactos - todavía persistentes - del ecocidio.

Las medidas que esos actores vienen desarrollando son simplemente insuficientes para lidiar con las masivas dimensiones de los costos humanos y ambientales derivados de ese colapso, caracterizado como el peor desastre socioambiental de la historia del país y que afectó a seis millones de personas, subrayaron los expertos.

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