ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Uno de los renglones emblemáticos de la institución es el SURFACEN, cuyo empleo ha contribuido durante más de quince años a disminuir de forma sostenida la tasa de mortalidad infantil asociada al Síndrome de Dificultad Respiratoria del Recién Nacido. Foto: Ricardo López Hevia

Sortear con éxito la prueba del paso del tiempo es sin duda una credencial nada desestimable para validar la obra de cualquier entidad dedicada a la ciencia.

Lo anterior se ajusta plenamente a lo hecho por el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA) en sus 45 años de fructífera labor. Creado el 21 de enero de 1969 por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el desempeño de la institución está dirigido básicamente a la prevención, diagnóstico y control de enfermedades y plagas para contribuir a la seguridad e inocuidad alimentaria, teniendo en cuenta su impacto en la reducción de desastres sanitarios por afectación a animales y cultivos de interés económico.

Ubicado a un costado de la Autopista Nacional en el municipio de San José de las Lajas, actual provincia de Mayabeque, hoy constituye una institución de excelencia en la investigación y la innovación, además de ofrecer servicios científico-técnicos de alto valor agregado, todo en función de aportar más al desarrollo y bienestar de la sociedad cubana.

La amplia hoja de reconocimientos del CENSA contempla 44 premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba, tres premios nacionales de Innovación Tecnológica otorgados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y 28 Órdenes Carlos Juan Finlay, de ellas cinco a colectivos de trabajo, incluido el propio centro, y 23 a reconocidos especialistas.

El prestigio internacional ganado por sus expertos y técnicos propició que la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE por sus siglas en inglés) lo incluyera como centro colaborador para la reducción del riesgo de desastres en Sanidad Animal y Laboratorio de Referencia  de Micoplasmosis Aviar.
También en ese contexto se han puesto en marcha importantes proyectos internacionales en temáticas relevantes para la vigilancia de la influenza aviar (exótica para Cuba) y otros referidos a la enfermedad de Newcastle y la peste porcina clásica.

Con una plantilla que ronda en el presente los 400 trabajadores (60 % mujeres y 67 % doctores en Ciencias de su claustro de investigadores), el CENSA marcó un hito en la historia de la sanidad agropecuaria cubana, desde que bajo la guía de la fallecida doctora Rosa Elena Simeón Negrín allí se hizo el diagnóstico de la epidemia de fiebre porcina africana que asoló al país entre 1971 y 1980.

COLMENA DE IMPACTOS

El producto STABILAK evita la acidificación de la leche cruda sin refrigeración después del ordeño por un periodo superior a las ocho horas. Foto: Ricardo López Hevia

Según manifestó a Granma la doctora Ondina León Díaz, directora de la institución, además de garantizar el diagnóstico precoz, la alerta temprana y respuesta rápida ante cualquier contingencia en animales y cultivos, el centro desarrolla productos y tecnologías capaces de contribuir a la salud animal, vegetal y humana.

Precisó que ahora ejecutan un total de 21 proyectos científicos, los cuales responden a las prioridades nacionalmente establecidas.

Dentro de los resultados significativos de la entidad en sus más de cuatro décadas del trabajo figura el STABILAK, un producto que evita la acidificación de la leche cruda sin refrigeración al inhibir el crecimiento de las bacterias contaminantes por un periodo superior a las ocho horas después del ordeño, en dependencia de la calidad inicial de esta.

Registrado por primera vez en 1992, y sometido a sucesivas mejoras en su formulación y diseño, constituye el único renglón comercial de esas características disponible en el mundo.

En la actualidad y luego de culminar la remodelación de la planta destinada a fabricarlo, situada en el propio CENSA, el producto permite tratar alrededor de 125 millones de litros de leche anuales, aunque la capacidad de producción instalada podría satisfacer una mayor demanda.

STABILAK mereció la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y de la 24 Feria Internacional de Invenciones de Suiza, además de Premio Relevante del VII Forum Nacional de Ciencia y Técnica, por mencionar algunos de sus más importantes reconocimientos.
Otro aporte descollante es el SURFACEN, concebido para el tratamiento del Síndrome de Dificultad Respiratoria del Recién Nacido o Enfermedad de Membrana Hialina (EMH), que con frecuencia aparece en los bebés prematuros y suele ser una causa importante de mortalidad infantil.

Su empleo ha contribuido durante más de quince años a disminuir sostenidamente la tasa de fallecidos a causa de esa dolencia en Cuba, que bajó de 0,8 en 1994, a 0,2 en el 2012, según datos publicados en el Anuario Estadístico de Salud, correspondiente a ese último año.

Más allá de salvar la vida de muchos niños, el SURFACEN reporta un apreciable impacto económico al reducir la importación de productos similares que el país compraba en el exterior antes de elaborarlo.

Su obtención se hace de forma cooperada con el Centro Nacional de Biopreparados (BioCen), el Instituto de Ciencia Animal (ICA), y el Grupo de Producción Porcina del MINAGRI. Recientemente comenzó a emplearse en el tratamiento de la Dificultad Respiratoria del Adulto en Cuidados Intensivos.


La doctora Ondina mencionó como uno de los últimos aportes, el desarrollo y registro de KLAMIC para el control de nematodos, principalmente en cultivos protegidos, y un diagnosticador de la mastitis en el ganado vacuno, denominado CENMAST.

Vale apuntar que todos los productos creados en la institución cierran el ciclo completo en sus instalaciones dotadas de la más avanzada tecnología.
Nueve lustros después de creado, el CENSA devino en paradigma del quehacer de las ciencias agropecuarias en el país, una fuente generadora de valiosos conocimientos que los productores de tan vital sector no deben desperdiciar.

En el CENSA radica el Centro de Capacitación para la Reducción de Desastres Sanitarios en Animales y Plantas (CEDESAP), y el Laboratorio de Ensayos para el Control y la Inocuidad de Alimentos (CENLAC), además de fungir como centro de referencia nacional para el diagnóstico de enfermedades emergentes en la ganadería. Entre los principales servicios científico-técnicos que brinda figuran los ensayos acreditados para el diagnóstico de micoplasmas en productos de la bioindustria farmacéutica.

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