ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Vista exterior de la actual sede del centro en el capitalino municipio de Playa. Foto: Cortesía del IDICT

Cuando el 19 de abril de 1963 abrió sus puertas el entonces llamado Instituto de Documentación e Información Científica y Técnica (IDICT), adscrito a la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba, el país pasó a integrar el reducido grupo de naciones a nivel internacional en disponer de una entidad especializada en el uso de tan vital recurso.

Desde el principio la institución asumió la responsabilidad de convertirse en el centro gestor del naciente sistema nacional de información científica y técnica, que tuvo entre sus prioridades la de publicar aquellas obras de referencia imprescindibles para organizar esta actividad, y diseñar las proyecciones de trabajo.

Ya en la década del setenta adquiere mayor relevancia al auspiciar la constitución de filiales en todas las provincias, bajo la denominación de Centros Multisectoriales de Información Científica y Técnica, además de concebir por primera vez en Cuba el plan de estudio para cursar la carrera de igual nombre en la Universidad de La Habana.

Otros hechos relevantes de esa etapa del IDICT fueron la traducción al español de las Tablas Medias de la Clasificación Decimal Universal, que hasta entonces solo podían consultarse en inglés, y su afiliación al Centro Internacional de Información Científica y Tecnológica de los países miembros del extinto Consejo de Ayuda Mutua (CAME).

Los años ochenta marcaron un salto cualitativo en la labor del centro al ser el pionero dentro de Cuba en utilizar una computadora personal para brindar información, establecer el servicio de teleacceso a bases de datos radicadas en la antigua Unión Soviética y otros países socialistas europeos, e inaugurar dentro de su sede en el edificio del Capitolio de La Habana, la primera etapa de la Biblioteca Nacional de Ciencia y Técnica (BNCT), en julio de 1988.

Al momento de la apertura, esta fue la institución mejor equipada de todo el país en el campo de la información, al contar con medios tecnológicos modernos, capaces de obtener, procesar y brindar de manera inmediata información actualizada sobre las más disímiles esferas del conocimiento.

Precisamente allí se creó la primera red local de microcomputadoras que existió en Cuba, lo cual demandó la capacitación de más de 300 especialistas de unas 105 instituciones nacionales, propiciando la difusión y uso de la computación y las telecomunicaciones.

En 1996 la mayor de las Antillas logra el acceso a Internet, y por resolución del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, el IDICT fue designado como el proveedor nacional de conectividad, responsabilidad que luego pasó a otra entidad.

DE CARA AL FUTURO

Máster en Ciencias Daniel López Aldama, director de la institución. Foto: Silvia Diéguez

Como indica a Granma su actual director, el Máster en Ciencias Daniel López Aldama, la entidad está inmersa en un proceso de transformaciones dirigidas a potenciar la puesta a punto de nuevos productos y servicios de alto valor agregado para apoyar la actividad investigativa y de innovación, y la toma de decisiones en ramas claves de la vida nacional.

Sobre el tema enfatizó que el IDICT está en el deber de recopilar, ordenar, y poner al alcance del sector empresarial y la sociedad cubana en general el inmenso caudal de conocimientos generado en nuestras instituciones científicas debidamente validado, donde es posible encontrar soluciones nacionales a muchos problemas, con el rigor necesario.

“Más allá de las dificultades derivadas de la baja conectividad y disponibilidad de medios de cómputo, lo esencial para superar esta situación que atenta contra el reconocido papel de la información como motor del desarrollo, es cambiar la mentalidad y organizar una red con todos los actores claves, a fin de socializar y multiplicar cada vez más la información científica y tecnológica creada en Cuba, y enseñar de qué forma aprovecharla mejor”.

Asimismo, urge trabajar en la dirección de aumentar el acceso a bases de datos internacionales reconocidas por la confiabilidad y calidad de los contenidos en ciencia y tecnología, pues ello es esencial para mantenernos al día de lo que ocurre en el mundo y asimilar tan vertiginosa producción de conocimientos, añadió.

Resulta oportuno mencionar lo planteado hace un tiempo por el reconocido experto Emir Suaiden, director del Instituto de Ciencias de la Información y Tecnología de Brasil, cuando dijo que los países dotados de una sólida infraestructura en este campo se destacan en el escenario mundial por producir riquezas a través de la industria de contenidos.

Durante el intercambio con Granma, López Aldama lamentó que una buena parte de las empresas del país aún no se interesen en buscar información científica para la toma de decisiones, en contraste con las que están en proceso de perfeccionamiento, las pertenecientes a las FAR y el MININT, y las conformadas por asociaciones mixtas.

Señaló, además, que en lo inmediato el IDICT labora en la digitalización de los fondos de la Biblioteca Nacional de Ciencia y Técnica (debido al traslado de sede hacia un nuevo local que resultó pequeño, desde hace más de un año alrededor de 3 000 cajas con libros permanecen almacenadas en condiciones ambientales no adecuadas), así como de un apreciable número de ponencias presentadas en los Forum Nacional de Ciencia y Técnica, y las tesis de doctorado de autores cubanos, defendidas desde 1990 a la fecha.

Muchos de sus más recientes aportes y proyectos en desarrollo serán presentados en el XIII Congreso Internacional INFO 2014, que tendrá lugar del 14 al 18 de abril en el capitalino Palacio de Convenciones, cuya agenda incluye la celebración del X Taller Internacional sobre Inteligencia Empresarial y Gestión del Conocimiento en la Empresa.

En un mundo donde el capital intelectual es el más valioso tesoro, el país requiere diseñar estrategias más efectivas conducentes a garantizar que el conocimiento acumulado no quede subutilizado, y se ponga en función del desarrollo.

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Orlando Olano Guevara dijo:

1

22 de marzo de 2014

17:01:00


Magnífico trabajo. Quiero preguntarle a Orfilio Pelaez, cual es el verdadero nombre de Finlay. Hace unos años fué publicado, no recuerdo donde, que se había descubierto que el verdadero nombre era Juan Carlos y no Carlos Juan, como por error se ha difundido. Quisiera saber la realidad sobre esa información. Gracias Orlando

Luis A. Montero Cabrera dijo:

2

23 de marzo de 2014

07:33:34


Observar el comentario "Durante el intercambio con Granma, López Aldama lamentó que una buena parte de las empresas del país aún no se interesen en buscar información científica para la toma de decisiones,". En mi opinión, es la punta del iceberg del problema fundamental que lastra el progreso de nuestra Patria actualmente.

Comunicador dijo:

3

24 de marzo de 2014

09:36:34


He escuchado que van a desaparecer las dependencias del IDICT en las provincias (CIGET), es cierto?. Por otro lado, en la joven provincia de Artemisa no existen aun estos centros, lo crearan algun dia?