ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los cambios bruscos de tiempo suelen afectar la salud de las personas más sensibles. Foto: Juvenal Balán

Tenía apenas cinco años de edad y todavía el hoy doctor en Ciencias Geográficas Luis Lecha Estela recuerda el paso del huracán de octubre de 1953 por la región central de Cuba.
“Vivía en el poblado de Esperanza (actual provincia de Villa Clara) donde nací, y allí los efectos de ese organismo tropical se sintieron tan fuertes que luego de apreciar la vulnerabilidad de nuestra casa, mis padres optaron por autoevacuar la familia para la morada de un vecino cercano”.

Por su destacada trayectoria científica y docente, el doctor Luis Lecha Estela recibió semanas atrás la Orden Carlos Juan Finlay. Foto: Santamaría, Carlos A.

La experiencia influiría mucho en la temprana vocación de aquel niño por la meteorología. Después la abuela paterna, que era una asmática severa, alentaría más su interés hacia la mencionada disciplina al inculcarle cómo los cambios de tiempo propiciaban en ella la aparición de las crisis.
A nadie sorprendió entonces que siendo alumno del Instituto Preuniversitario Osvaldo Herrera, de Santa Clara, Luis Lecha integrara un círculo de interés sobre esa rama científica, y junto con otros muchachos crearan un local para hacer observaciones en la azotea del propio recinto docente.
Como narra a Granma, pronto se vinculó con parte de los trabajadores de la estación meteorológica de la Universidad Central de Las Villas, quienes desempeñaron un papel importante en su futuro desarrollo profesional, en particular el especialista José Bueno Ruiz.
En agosto de 1967, visitó por primera vez la sede del Instituto de Meteorología, aprovechando la participación de los integrantes del círculo en la exposición nacional de ese año, cuya sede radicó en las áreas exteriores de la actual Universidad del Deporte Manuel Fajardo. Allí conoció a Fidel durante los habituales recorridos del Jefe de la Revolución por la muestra e intercambió con él detalles referidos a la probable trayectoria de un ciclón tropical que venía por el mar Caribe. El encuentro selló definitivamente el destino laboral de Luis Lecha.

META LOGRADA
Al año siguiente ingresa en la Escuela de Meteorología creada por el doctor Mario Rodríguez Ramírez en la sede del Instituto, y en febrero de 1972 se gradúa en el segundo curso para meteorólogos del nivel superior Clase II, impartido en esa institución. Finalmente continúa los estudios y obtiene el título de Clase I el 5 de octubre del 73.
Su primera experiencia de seguimiento a un organismo tropical la tuvo pocos días después de iniciar la vida laboral al formarse un sistema de bajas presiones con mucha lluvia al sur de Sancti Spíritus, el cual representaba una grave amenaza para la zona donde se construía la presa Zaza, la de mayor capacidad de embalse de agua del país.
“Junto con mi colega y amigo Lino Naranjo, asumimos el difícil reto de confeccionar el pronóstico de lo que podría pasar, solicitud hecha por el entonces primer secretario del Partido en Las Villas, Arnaldo Milián Castro. Afortunadamente salió como pensábamos, y las áreas de precipitaciones más intensas no golpearon directamente el territorio citado”.
Refiere Lecha que otra situación bien complicada la enfrentó con el huracán Lily en octubre de 1996, cuando estando en la ciudad de Cienfuegos, debió trabajar en su seguimiento, responsabilidad que compartió con el fallecido meteorólogo Antonio Fernández.
“Aquel ciclón dio muchos dolores de cabeza, incluso por diversas razones hubo una significativa diferencia de criterios entre los vaticinios del Instituto de Meteorología y los nuestros. Después nos tocó reconstruir la trayectoria del Lily sobre Cuba para un informe que el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, entregó a la máxima dirección del país. El resultado coincidió con nuestras apreciaciones iniciales del recorrido descrito”.
Profesor titular de la Universidad Central de las Villas, el doctor Lecha fue director durante varios años del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (CESAM) de esa provincia, donde hoy se desempeña como investigador.
Ha sido miembro de la Comisión de Climatología de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), de su Grupo de Trabajo sobre Aplicaciones Climáticas, además de encabezar el colectivo técnico que realizó el estudio de factibilidad ambiental para el enlace vial Cayo Santamaría-Cayo Guillermo, y ser pionero en el campo de las aplicaciones de la meteorología a la salud humana y animal en el país.
Al respecto, desde hace más de 18 años trabaja en el desarrollo de los denominados pronósticos biometeorológicos, cuyo propósito es alertar con cinco o más días de antelación a los servicios médicos de urgencia, cuando imperarán condiciones del tiempo propicias para que un mayor número de personas asmáticas, con hipertensión arterial, migrañas y otros padecimientos crónicos no transmisibles, se descontrolen y requieran atención en los cuerpos de guardia.
“Lamentablemente y aunque muestran una efectividad cercana al 85 % de acierto en los municipios villaclareños de Sagua la Grande, Santa Clara y Ranchuelo, y el de Playa, en la capital, donde han sido empleados, aún no se aprovecha su enorme potencial en función de reducir los índices de morbilidad y mortalidad por las referidas enfermedades, que tienen elevada incidencia en Cuba, y están vinculadas a factores meteorológicos desencadenantes, como pueden ser las variaciones bruscas de la densidad de oxígeno en el aire por exceso o defecto”.
En la actualidad los pronósticos biometeorológicos emitidos por el científico villaclareño contienen mapas donde se reflejan las variaciones del tiempo que pueden afectar en un plazo de hasta 180 horas el bienestar físico de las personas en nuestro archipiélago, Norteamérica y la región del Caribe.
Merecedor hace varias semanas atrás de la Orden Carlos Juan Finlay, máxima condecoración otorgada por el Consejo de Estado para reconocer el aporte de los investigadores cubanos, el doctor Luis Lecha Estela afirma que ser meteorólogo ha sido la razón de su vida, una suerte de “matrimonio inseparable” con buenos y malos momentos que ya sobrepasa las cuatro décadas, una forma de amar y comprender los enigmas de la atmósfera.

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joel sanchez dijo:

1

15 de marzo de 2014

12:08:49


creo que los fenómenos tropicales, en cierto modo nos avisoran de algo que nos pueda suceder en un determinado mmomento, ya tenemos disímiles experiencias con huracanes, como el sandy, el ike y el gustav, pero opino que gracias a nuestro Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, se han evitado maels mayores

Carlos Alberto Santamaría dijo:

2

15 de marzo de 2014

16:57:15


Muy buena oportunidad de que se conozca a un especialista que es un apasionado de su disciplina y que la enseña y transmite a los demás. También un granito de arena más para que se aprecie más el papel importantísimo que la biometeorología puede jugar, con su divulgación, en la disminución de la incidencia de varias enfermedades.

canario. dijo:

3

15 de marzo de 2014

17:26:27


Me parece un artículo muy interesante, particularmente lo que trata sobre pronósticos biometeorológicos, de lo que no tenía noticias, y que por lo que trata, a mí me atañe directamente, pues he padecido de alergia-asma durante muchos años, afección que es particularmente grave en mi tierra canaria, islas a sólo 97 ks. del Sahara que sufren la llegada periódica de la "calima": polvo en suspensión procedente del Sahara, que se mete inevitablemente por la nariz, la boca, los ojos. También anímicamente es fatal. Por todo ello y basándome en mi experiencia personal, digo: ¡ qué útil y necesaria es esa ciencia!

Henry Michel dijo:

4

21 de marzo de 2014

16:16:28


Hace ya un tiempo escuché que se iba a realizar este trabajo en conjunto entre la Universidad de Ciencias Informáticas y los Centros Meteorológicos, para esta cuestión de “pronósticos biometeorológicos” al igual que para evitar los incendios en nuestros bosques. Lo que no sabía que se había concretado. Falto esa noticia; es que tal vez ¿Está todavía en fase experimental? O ¿Cuándo se extenderá a todo el país?. En la noticia se refiere a que no se ha aprovechado cabalmente esta tecnología para reducir los índices de morbilidad y mortalidad. En mi punto de vista, creo que no solo debería de usarse esta tecnología en los hospitales, sino también, que se alerte en los partes meteorológicos; que se haga una pequeña reseña refiriéndose a los afectados cuando se detecten cambios biometeorológicos dañinos a las enfermedades referidas. Así no solo se aliviarían las salas de urgencias, sino los mismos ciudadanos que padecen de dichas enfermedades podrían prevenir de caer en crisis. Así se contribuiría al bienestar social.

gaston cruz dijo:

5

17 de agosto de 2014

23:32:59


Testigo de su vocación por la metereologia....investigador nato,un amante fiel de esa disciplina. .. Para El, un fuerte Aplauso ..,.