GRANMA INTERNACIONAL 1997. EDICION DIGITAL La Habana. Cuba
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![]() Manuel (en el centro) en los tiempos de la Sierra Maestra. |
Manuel Hernández Osorio |
ELSA BLAQUIER (AIN)
Una broma de enredos primó en la conversación inicial con Manuel
Hernández Vitorio, al aclararla no pude más que exclamar: ¡Eres igualito a tu padre!,
el valeroso guerrillero Manuel Hernández Osorio, caído en Bolivia, el 26 de septiembre
de 1967.
En ese momento recordé las ocurrencias de El Isleño, como muchos llamaban al combatiente
nacido en la finca El Diamante, del barrio Santa Rita, en Jiguaní, el 17 de marzo de
1931, quien dejara una huella imborrable en quienes tuvimos el honor de conocerlo, por su
perenne alegría y firmeza al encarar la vida.
Eran tantas sus "maldades" que en 1965, cuando se le pidió autoevaluarse,
señaló: "Entiendo que tengo un carácter un poco jaranero, pero creo que todo lo
hago sin ninguna mala fe con mis compañeros".
Así fue hasta su heroica muerte, el guajiro de nariz aguileña, alto de estatura, más
bien delgado, pero de inmensa fuerza y resistencia física adquiridas desde muy pequeño
mientras laboraba la tierra junto a Manuel, el padre, un isleño de Tenerife radicado en
las serranías del oriente cubano, y Juana, la madre entrañable, una mulata que legara a
sus ocho hijos la alegría de vivir, no obstante las privaciones o los momentos difíciles
a enfrentar.
Todo fibra y nervios, el segundo hijo del matrimonio Hernández Osorio posee una salud
increíble; su fortaleza es motivo de comentarios entre los cortadores de la colonia
Andreíta y lo será también en las minas de Charco Redondo, donde labora después como
carretillero y ante el asombro de sus compañeros acarrea el mineral durante dos turnos
seguidos por los profundos y peligrosos túneles.
Por esta época inicia Manuel sus relaciones con Elvira, una muchacha de la zona, quien
será su novia durante siete años, pues no obstante sus jaranas, le gusta pensar bien las
cosas y quiere labrar una vida mejor para su futura familia.
Con 23 años ha palpado la explotación y la injusticia a que es sometido tanto el
pequeño campesino, como el obrero agrícola o el minero. Comprende la necesidad de luchar
por cambiar la situación, agravada por los abusos de la dictadura y se suma al Movimiento
26 de Julio en Charco Redondo, donde acopia dinamita que guarda en casa de la novia para
emplearla en sabotajes.
Cuenta Elvira que en mayo de 1957, después de celebrar en grande el cumpleaños de él y
del padre, el joven olvidó las bromas, se hizo una fotografía y al entregársela le dijo
muy en serio que no quería morir por gusto sino por algo grande como hizo Maceo. Le
pidió esperarlo hasta su regreso y ese mismo día partió hacia la Sierra Maestra.
Manuel se convierte en soldado en las nacientes fuerzas revolucionarias. Pino del Agua, El
Gaviro, Manzanillo, San Ramón, Arroyón, Las Mercedes y Vegas de Jibacoa son escenarios
de combates donde El Isleño prueba su bravura que le hace merecedor del ascenso a
teniente, en agosto de 1958, y ser elegido por el Che para acompañarlo durante la
invasión, en la columna 8 Ciro Redondo.
En los llanos de Camagüey alcanza los grados de capitán y el comandante argentino, que
ya va haciéndose leyenda, lo nombra jefe de la punta de vanguardia, responsabilidad que
volverá a otorgarle nueve años después en la selva boliviana.
Durante la toma de Fomento es herido por la metralla de una bomba lanzada por la aviación
y debe guardar cama, pero al triunfo revolucionario va a cumplir su compromiso con Elvira.
Se casan el 6 de noviembre de 1959, pues ahora sí tiene una patria libre que ofrecer a
Manolito, Jorge y Maritza, los hijos que vendrán y como el padre, serán bromistas y
firmes revolucionarios.
Comprensiva, Elvira lo respalda en las responsabilidades que Manuel enfrenta como jefe de
un batallón de rebeldes, en La Cabaña, Sancti Spíritus, y luego en la construcción de
la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos. Después vendrá una etapa de superación que dará
inicio en febrero de 1962 y culminará en el año 1966, al graduarse de la Escuela Básica
Superior de Guerra con los grados de primer capitán. Pero su mayor ascenso es ser elegido
por el Che entre los cubanos que lucharán junto a él por la definitiva independencia de
América.
El 27 de noviembre, el Comandante Guevara anota en su diario la llegada del recio
combatiente: "Viró Coco (Roberto Peredo) y trajo a Miguel, a Ricardo (José María
Martínez Tamayo) con Braulio (Israel Reyes) y otro boliviano, Inti (Guido Peredo),
también a quedarse. Ahora somos 12 alzados".
A partir de ese momento el Che anotará el nombre de Miguel en más de cien oportunidades.
Raro es el día en que el jefe guerrillero no lo cite. Es el explorador por excelencia a
la hora de buscar agua o un lugar seguro donde acampar. Como un mambí de este siglo su
fuerte brazo empuña el machete; chapea kilómetros de la espinosa y enmarañada
vegetación, para abrir paso a los combatientes.
En cierto momento la falta de alimento causa hinchazón en los pies de varios
combatientes, entre ellos Miguel, pero nada detiene al recio guerrillero que continuará
como puntal a la hora de hacer una emboscada, entablar combate o romper monte por lo que
el Che lo llama, junto a Urbano (Leonardo Tamayo) "mis obras públicas".
El 26 de septiembre el grupo guerrillero llega al Abra del Picacho, caserío de unos 114
habitantes, situado a 2 280 metros, el punto más alto alcanzado hasta ese momento. Ahora
marchan por un terreno diferente donde los campesinos viven más cerca unos de otros y la
escasa vegetación hace que utilicen los accidentes del terreno para no ser vistos.
A la una de la tarde, sale al frente de la Vanguardia hacia Jagüey, camino de La Higuera.
Media hora después se escuchan los disparos que anuncian la caída del grupo en una
emboscada.
Sobre la árida tierra de la quebrada del Batán, a un kilómetro de La Higuera caen
Miguel, Julio (Mario Gutiérrez Ardaya) y Coco Peredo. Horas después de conocer la
dolorosa noticia, el Guerrillero Heroico realiza la evaluación póstuma del combatiente:
"Muere en la sorpresa de La Higuera. Fue un gran combatiente y un espíritu ejemplar.
Una gran pérdida".
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