Me dirijo a ustedes para informar mi inconformidad con el trato, o mejor dicho, el maltrato, dado en la oficina de reservación de Cubana de Aviación de la ciudad de Santiago de Cuba. Acudí a ella en la segunda quincena de septiembre a comprar un pasaje para el día 2 de octubre (…) y muy contenta salí de la oficina cuando lo obtuve. A los dos días, hablando del pasaje, lo reviso y me doy cuenta de que tenía fecha 2 de septiembre. Rápidamente volví a la oficina y me dicen que tenía que revisarlo antes de salir, que ellos vendían pasajes hasta para dentro de un año y que debía comprar otro –cosa que hice– y reintegrar el anterior con su debido descuento. (…) ¿Por qué la culpa de su error tengo que pagarla yo? Si había pasajes solo era cancelar y vender, ¿por qué descontar? (…).
María Eugenia Borges Benítez,
Calle 10, No. 102, Santiago de Cuba



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