El pasado 13 de junio se realizó el embarque por vía ferrocarril desde Guantánamo hasta Jaruco, provincia de Mayabeque, de un juego de sala de cuatro piezas de madera preciosa con un costo de 4 000 pesos y demoró dos meses en llegar a su destino. Cada vez que llamaba para saber y reclamar su llegada me decían que estaba en La Habana, otra que en Villa Clara.
Cuando finalmente, el 23 de agosto, recojo la carga en Jaruco, los muebles estaban en mal estado, con los brazos de las butacas y el sofá partidos y la mesa de centro igual, en cuatro pedazos. ¿Quién responde? ¿Quién me indemniza, después de comprar ese juego de sala en Guantánamo, con el esfuerzo y sudor de mi esposo?
Adisleida Mengana Martínez,
Calle 6 No. 28. Batey La Sierra,
Santa Cruz del Norte, Mayabeque.



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