A pesar de todos los esfuerzos que en estos momentos se vienen llevando a cabo en el país para elevar la cultura y el respeto en la atención a los clientes persisten manifestaciones de infinita indolencia y despreocupación por el prójimo y los derechos que le asisten en lugares que precisamente su razón de ser es la atención al cliente. En aras de poner mi granito de arena en esta lucha contra el maltrato y la indolencia, he decidido dirigirme a ustedes y exponerles mi experiencia que en este sentido he sufrido y aún sufro en el municipio de Jovellanos y al respecto digo:
1. El pasado mes de junio, comencé a tramitarle a mi padre y a un vecino (ambos invidentes) la actualización de sus respectivos contratos para el gas, trámite este que se realiza en la OFICODA del municipio, al carecerse de local para este fin, según me han explicado.
2. En mi primera visita; la directora de la oficina me informó que estos trámites solo se estaban realizando los lunes por la tarde hasta las 4:00 p.m. ya que la compañera encargada de la gestión, no pertenecía al municipio y por tanto tenía que lidiar con el transporte. Además me argumentó que había suficiente tiempo para realizar los mismos, por lo que no debía apresurarme en la gestión.
3. Atendiendo a lo dicho anteriormente, me personé un lunes a las 2:00 p.m.; la oficina estaba atestada de personas y al preguntar por el último me respondió un señor de muy avanzada edad: “Que va mi hijo; aquí hay que hacer la cola desde por la mañana bien temprano, si no, nunca vas a poder actualizar el contrato”. Fue grande mi indignación al ver a este pobre anciano de piernas temblorosas que tenía que hacer semejante esfuerzo para lograr actualizar su contrato. No obstante, pensé que si realmente no había apuro, no se justificaba esta colosal espera por lo que decidí esperar un tiempo mayor, con la esperanza que la interminable cola mermara.
4. Semanas después volví a ir el lunes; para sorpresa mía no había cola alguna, pero al preguntar me informaron que la compañera tenía problemas y que no pudo venir; a lo que le repliqué que cómo era posible, si solo atienden los lunes, también van a fallar. A lo que se me volvió a argumentar que había tiempo de sobra para efectuar el trámite.
5. El 8 de agosto vuelvo a probar suerte y me encuentro la misma cola de hace dos meses atrás y nuevamente ya no se atenderían más casos, pero además, la compañera encargada saldrá de vacaciones y no se volverán a atender a los clientes del gas licuado hasta septiembre. Indignado le pregunté si le parecía que ese era el trato que se merecía la ciudadanía, a lo que respondió, que ella era también humana y merecía sus vacaciones. Le riposté preguntándole: ¿Y no hay en su empresa nadie que la sustituya? Respondiéndome que no, y que ella estaba haciendo un favor ya que lo que nos correspondía era ir a el municipio de Matanzas o Colón para realizar esta diligencia. Nuevamente le pregunté si le cabía en la cabeza que esa masa de ancianos debía trasladarse a municipios tan distantes como los mencionados y hacer semejantes colas para cumplir con este trámite, que me parecía ilógico y que por esta razón realizaría esta gestión. A lo que respondió que lo hiciera, repitiéndome que estaba haciendo un favor.
Es asombroso cómo hay personas que confunden buena atención en su trabajo con un favor. Es increíble que a esta situación de desatención al cliente no se le dé alguna solución. ¿No es posible contratar personal, al menos eventualmente, hasta que se resuelva la mayoría de las actualizaciones de los contratos? ¿Cómo se puede ser tan indolente con el pueblo?
Reynaldo García Hernández
Ave 18, # 1505 e/ 15 y 17,
Jovellanos,
Matanzas



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Jge dijo:
1
22 de agosto de 2014
07:18:32
virgo dijo:
2
22 de agosto de 2014
08:47:06
Carlosglez dijo:
3
22 de agosto de 2014
15:27:39
Maricel dijo:
4
24 de agosto de 2014
09:24:09
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