Soy un asiduo lector de esta sección, que considero de gran importancia por la posibilidad que brinda de exponer problemas que, en mi opinión, muchos no debieron llegar a ese punto si existiera un trabajo sistemático y eficiente de los responsables de darles solución, los que al verse reflejados es que se movilizan.
Escribo por la situación muy preocupante que existe en la localidad de Orozco, municipio de Bahía Honda, actual Artemisa, donde se ubicaba el central Pablo de la Torriente Brau que fue cerrado en virtud de la tarea Álvaro Reynoso en el año 2003.
En el estudio previo que se realizó en el país este evento fue catalogado como de mayor impacto negativo por la falta de otras fuentes de empleo para los trabajadores, ubicación geográfica apartada, vías de acceso de topografía adversa, etc.; por esa razón en aquel momento las autoridades del municipio emprendieron un importante número de acciones a fin de atenuar el impacto y lograr la reanimación del batey, sin embargo, hoy al cabo de 10 años puede constatarse que en sentido general todo quedó en el intento, por solo citar tres ejemplos de muchos que pudiera: La empresa agropecuaria creada tiene muy discretos resultados y no es fuente que genere ingresos seguros (incluso en una reciente decisión fue trasladada la sede de su dirección fuera de la localidad), no existe ruta de guaguas para enlazar la comunidad y propiciar el movimiento de los trabajadores que se reubicaron, en este entorno se toma la inexplicable decisión de cerrar el centro telefónico que brindaba servicios a la población con lo cual queda prácticamente incomunicada.
Soy natural de Bejucal en la provincia de Mayabeque pero durante 14 años viví, formé familia y trabajé en el central del que fui director de Recursos Humanos, mi hija pequeña sigue residiendo allí y conservo muchas amistades y compañeros por lo que me expreso con conocimiento de causa.
Sería conveniente que las autoridades del municipio se pronunciaran para revertir la situación, los pobladores de Orozco, una comunidad con arraigadas tradiciones culturales y elevado espíritu de sacrificio y trabajo, se lo merecen.



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