Soy vecino del reparto Camilo Cienfuegos, primero construido por esa magnífica revolucionaria, compañera Pastorita Núñez, a la que como forma de mantener vivo su recuerdo en las nuevas generaciones se instaló una tarja en su homenaje a la entrada del reparto.
El 15 de octubre del año 2011, los vecinos del edificio 67 en el mencionado reparto fueron víctimas de una gran inundación debido a las fuertes lluvias de ese día y los moradores de la primera planta corrieron peligro por la magnitud de la inundación, además de que muchos perdieron buena parte de sus bienes personales. Señalan algunos que ya con antelación habían ocurrido otras de similares características.
Que esa inundación es consecuencia de los tragantes tupidos en el reparto, particularmente los del edificio 67, consecuencia de que las aguas se precipitan desde la parte alta a la más baja que resulta ser el ya mencionado edificio, que por demás tiene tupido desde hace años el tragante principal que desemboca en el mar y que a pesar de las múltiples gestiones realizadas con diferentes autoridades y con los diferentes delegados del Poder Popular, electos por los vecinos, aun no ha tenido solución, incluso ha sido planteamiento en las distintas asambleas de rendición de cuenta.
El 29 de noviembre del 2013 volvió a ocurrir otra inundación e hizo acto de presencia el nu-e--vo delegado, compañero Harry, el que por sus gestiones logró que se presentara una brigada a efectuar la destupición de la tubería del tragante del edificio, lo que provocó la alegría de los que actualmente vivimos en él, pero resulta que como dice un viejo refrán "la alegría en casa del pobre dura poco" y luego de apenas dos jornadas de trabajo se marcharon dejando sin conclusión el trabajo "Tupido el desagüe" e hicieron la promesa al delegado de que volverían y... aún los estamos esperando, no sabemos hasta cuándo y para colmo echaron sobre los bordes de la zanja, que estaban limpiando, toda la mezcla de tierra y piedras, que tal como pensábamos, al caer algunas lluvias volvieron a precipitarse dentro de la zanja, que por demás, repito, nunca llegaron a destupir y doy fe de ello pues personalmente me personé en el lugar y comprobé lo que les comento.
El desagüe sigue tupido y de no adoptarse medidas efectivas en cuanto regresen las lluvias volveremos a tener inundaciones, las que por el nivel que han alcanzado pueden llegar a las tomas eléctricas y sus consecuencias pueden resultar de carácter grave para las personas que en los bajos del edificio habitan, además de las pérdidas de bienes personales que pueden volver a provocar, como ocurrió en el 2011.
Nuestro delegado (Harry) tiene las mejores intenciones de resolver la petición de sus electores, pero parece ser que no cuenta con el necesario apoyo de las autoridades responsables de llevar a feliz término este trabajo, las que deben solucionarlo y ofrecer las correspondientes explicaciones.
Han transcurrido más de dos meses y todo sigue igual. ¿Qué tendremos que hacer los vecinos para lograr que los que iniciaron el trabajo y lo dejaron a medias lo culminen? ¿A quién tendremos que dirigirnos? ¿Será que quizás los compañeros del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos podrán ayudarnos a resolver lo que puede convertirse en desastre?
Sabemos perfectamente que el problema tiene solución y los vecinos creemos que sin tener que emplear grandes recursos. Los vecinos estamos en la mejor disposición de colaborar.



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