Muy estimado compañero,
Mi nombre es Luis Bartolomé Lecha Estela. Soy meteorólogo de profesión e Investigador Titular del Centro de Estudios y Servicios Ambientales (CESAM) de Villa Clara, perteneciente al CITMA; viajaba el pasado sábado 11 de enero hacia La Habana, acompañado de mi esposa y en un carro de mi centro de trabajo, con el fin de recibir la orden Carlos J. Finlay, que le otorga el Consejo de Estado a los científicos destacados del país.
Alrededor de las 6:30 a.m., al pasar el Servicentro Oro Negro de Jagüey Grande, nuestro carro tuvo una fuerte vibración y un sonido de metal molido que venía de las ruedas traseras. Volvimos al Servicentro y comprobamos que la cruceta trasera de la transmisión estaba destruida y yo debía estar en el Memorial José Martí a las 10:00 a.m.
Así, amaneciendo, mi esposa y yo vestidos con ropa muy elegante, estábamos pidiendo "botella" en la autopista, mientras que de Santa Clara salía otro carro para resolver la rotura, pero ya no llegaríamos a tiempo a La Habana si no seguíamos viaje de inmediato.
Después de unos 30 minutos nos paró el ómnibus Yutong No. 2847, tripulado por Roberto Cintra y Jaime Serra, en la ruta Manzanillo-Habana. Le explicamos lo su-cedido y nos montaron al tener capacidad disponible, se nos hizo el cobro reglamentario del pasaje sin asomo de intento por recibir un pago extra, entregando los dos boletines como comprobante. Amablemente el chofer comprobó la hora a que debíamos estar en La Habana y casi no daba tiempo, por lo que apuró un poco el paso, no paró en el Conejito (con el acuerdo de los pasajeros) y a las 9:30 a.m. nos bajamos mi esposa y yo en la esquina de la Biblioteca Nacional, a un paso del Memorial. Llegamos a tiempo y todo se desarrolló después, según lo previsto. Nuestro transporte, ya arreglado, nos recogió alrededor de la 1:00 p.m. para el regreso feliz a Santa Clara.
Recibí con gran satisfacción y orgullo la orden Carlos J. Finlay, pero ello fue posible gracias a la solidaridad, buen trato y cooperación de los tripulantes del Yutong 2847, por lo que al bajar les confesé que por personas como ellos me sentía orgulloso de ser cubano y el día 15, fecha en que se conmemora el Día de la Ciencia cubana, quiero a través de Ud. agradecer profundamente este gesto que honra la calidad humana y revolucionaria de esos trabajadores de Astro, en contraposición a una minoría que aún se aprovecha de sus viajes para hacer comercio ilícito, tratando indebidamente a los pasajeros que transportan.
Quisiera pedirle, además, que haga llegar estos criterios al seno del colectivo laboral donde trabajan estos compañeros.



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