WROCLAW, Polonia.—En los deportes colectivos, la mancomunidad de intereses y la cohesión entre los jugadores son determinantes en aras del éxito.
Tras el revés ante China 2-3, en partido que desde el comienzo favorecía a los cubanos, el mentor Rodolfo Sánchez se sintió contrariado porque sus alumnos —lo mismo que contra Finlandia en la primera ronda de este Campeonato Mundial de voleibol— exhibieron cualidades solo por momentos, y después entraron en un bache, como si no se consideraran aptos para retar a selecciones con experiencia.
Algunas de las escuadras de la élite llegaron a esta competencia por debajo de su forma habitual, como Estados Unidos e Italia, lejanas de sus actuaciones más sobresalientes, sobre todo los estadounidenses, titulares de la Liga este año.
Cuba presentó aquí a la docena de jugadores quizá más jóvenes del evento, pero, sin dejar de reconocer a esos muchachos entre los 17 y 21 años de edad, sus fallas sobrepasaron la cifra de pifias aceptables en este nivel del voleibol (alrededor de 30 o más errores-promedio por encuentro). Los antillanos expresaron un déficit en la concentración que restó valores a la calidad y en ocasiones puso en tela de juicio la combatividad aportada desde lo individual al colectivo, algo esencial para estructurar el crecimiento en la cancha.
No subestimar, ni sobrevalorar al rival son pautas que reafirman la voluntad de vencer. Habituarse a luchar solo por momentos en los desafíos, pensando que el oponente tal vez no reaccionará, es un error, y esa manera de pensar puede traer como secuela que surja una mentalidad conformista ante los resultados adversos.
A Finlandia le salieron como leones para ganarle los dos parciales de apertura y aventajarla hasta 16-10 en el tercero.
Luego vino la caída que condujo al revés 2-3. Ante Sudcorea, tras un fácil 25-14 en el tercer tiempo, rechazaron su repunte en el cuarto set y obtuvieron el triunfo 3-1 en situación extrema, porque de no haber ganado no hubieran participado en la segunda fase del Mundial.
Era mucho pedir que superaran a Brasil, tricampeón mundial; sin embargo, sonrieron 25-22 en el inicio y cayeron en reñido 23-25 en el siguiente tiempo. Hasta ahí les acompañó ese furor por desbancar al contrario, en tanto los veteranos auriverdes, a tenor de las reiteradas faltas de los nuestros (45 en total), los presionaron hasta vencerlos.
Otro aspecto les restó posibilidades a los cubanos. Aquí realizaron intensas sesiones de entrenamientos con calidad, teniendo en cuenta las características de los rivales de turno. Corrigieron elementos técnicos durante esa preparación y más tarde, en el fragor de los choques, no los realizaron con regularidad como se habían perfilado. Entonces vinieron las improvisaciones, la descoordinación y la pérdida de confianza en lo que hacen.
















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amaury73 dijo:
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