ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El Museo Orgánico de Romerillo es uno de los proyectos que se mantiene abierto al público. Foto: Yander Zamora

El pasado 22 de mayo La Ha­ba­na se convirtió en la ciudad de las artes visuales. Cerca de mil artistas de diversas nacionalidades se mueven desde entonces por espacios públicos y galerías, compartiendo y dialogando con los espectadores cu­­­banos a través de sus obras “entre la idea y la experiencia”, presupuesto que rige esta duodécima edición de la Bienal de La Habana.

A partir de un arte mucho más comprometido con la comunidad y aspirando a una mayor interacción del público con cada pieza, se han inaugurado ya proyectos colectivos e individuales, tanto de la muestra central como de la colateral, que han tomado desde el malecón habanero hasta parqueos de La Habana Vieja.

Para esta semana, la Bienal propone la continuación del concurso Lo llevamos rizo, proyecto de la artista Su­sana Pilar Delahante en el Pabellón Cu­ba, esta vez con la proyección de au­diovisuales sobre el cabello afro: Gente de pelo duro, Pelo malo y Good hair, como parte del proyecto colectivo En­tre, Den­tro, Afuera. Asimismo, hoy se impartirá la conferencia Dos culturas en el vestir y una posible estética que las una, seguida de un taller y pasarela. La gala y premiación de este concurso so­bre cabello natural afro tendrá lugar el sábado a las 4:00 p.m.

Por otra parte, los Combos de video de Néstor Siré tendrán una nue­va presentación en la Fun­dación Ludwig de Cuba, mientras el performance del alemán Anri Sala titulado To each his own in bridges, tendrá lugar esta noche a las 8:30 p.m. en el Centro de Arte Con­temporáneo Wifredo Lam.

Pero no se trata solamente de aque­llo que está por venir. Decenas de muestras personales y colectivas que ya han sido inauguradas se mantendrán abiertas al público has­ta el próximo 22 de junio. Entre ellas las exposiciones personales Patria, de Mabel Po­blet (Villa Manuela); Ping-pong Cua­drícula, de Wilfredo Prieto (Edi­ficio de Arte Cu­­bano); Persistencia, de Roberto Fabelo (Artis 718); Ciudad de los muertos, de Alejandro Campins (Servando) y El sonido del agua me recuerda…, de Manuel Mendive (Co­llage Habana); o las colectivas HB en Pabexpo, Between, en la UNAICC; Ram, Rom, Run, en Loft Habana; Lost and found en la Fábrica de Arte Cu­bano; el Museo Orgánico de Ro­me­rillo, o las populares Zona Fran­ca en la Cabaña y De­trás del muro, que ocupa todo el malecón habane­ro desde el parque Maceo hasta La Punta.

Quedan aún entonces varios días para que el espectador cubano y foráneo se interne en los senderos de un arte contemporáneo que ha decidido anclar en La Habana por un mes, dispuesto a dialogar, ante todo, con el contexto que le rodea.

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