ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Abrazo cubano en avión venezolano, así fue el respaldo a estos compatriotas en su dolor. Foto: Enrique Milanés León

CARACAS.–El pequeño grupo de cubanos que en el aeropuerto internacional de Maiquetía esperaban su salida hacia La Habana fue distinto este domingo: contenidos, sin la alegría del que espera ni la emoción del que parte, se veían embargados de un mutismo aéreo y terrenal. Nada de planes compartidos, nada de citas festivas, nada de alardes criollos. Silencio sí, mucho silencio: a su llegada a la patria, a la mayoría de ellos les faltarían abrazos.

Mis viejos me enseñaron que el dolor ajeno es una tela muy fina que no debe rasgarse con la imprudencia. ¡Menudo consejo para alguien que luego se haría periodista!, pero ahí me veo, siguiéndolo, en un rinconcito del pequeño salón de protocolo donde los principales responsables de nuestras misiones les dan a estos ocho compatriotas un abrazo sentido y largo como su Isla.

Estoy negado a preguntar, a remover su pena con implacable escalpelo reporteril, me vuelvo invisible pero todo oídos porque a fin de cuentas –¡oh, dilema guevariano entre el fusil y el maletín de médico!– en la hora del sollozo hay que hallar la manera de susurrarle a Cuba que estos hijos, que sufrieron heridas familiares en la reciente tragedia aérea, recibieron en Venezuela todo el respaldo para reunirse con los suyos.

Julio César García Rodríguez, el jefe de la Oficina de Atención a las Misiones cubanas en Venezuela, les contó de la llamada que, en plena antesala electoral, le hiciera el sábado el presidente Maduro no más enterarse que había aquí, entre los más de 22 000 colaboradores, quienes tenían mayores motivos para llorar. «Nos comentó su propio dolor y nos pidió transmitirles fuerza del Gobierno y del pueblo bolivarianos», refirió el dirigente de los cooperantes.

Como esa y las de venezolanos humildes que lamentaron la tragedia cual si fueran hijos de Martí, hubo otras muestras de afectos especiales: el propio sábado, el vicepresidente ejecutivo Tareck El Aissami llamó un par de ocasiones para acompañarnos en solidaridad y este domingo, justo cuando García Rodríguez les daba aliento, el vicepresidente para el Desarrollo Social y Revolución de Misiones, Elías Jaua, se comunicó con el grupo: «La tragedia nos enluta porque somos un solo pueblo. ¡Cuenten con nosotros como hermanos! Estamos con ustedes de corazón, alma y conciencia», le escucharon todos desde el altavoz del teléfono.

¿Quiénes son los ocho que volaron a la patria? Dos estomatólogos, una enfermera intensivista, un médico diplomado en terapia intensiva y otra de Medicina General Integral (ambos reincorporados a la Misión luego de asentarse en Venezuela), una anciana de visita aquí que regresa a juntarse con los suyos, y dos acompañantes. Cubanos, solo cubanos en la hora del dolor, aunque sus senderos sean diferentes.

Así que en Maiquetía, el aeropuerto que infinidad de nosotros conocimos por Chávez, les acompañaron además Roberto López Hernández, nuestro viceministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera; Orlando Álvarez Acosta, jefe del Grupo Nacional de Trabajo de Cuba en Venezuela, y dirigentes de varias misiones.

Allí, todos prestaron sus teléfonos para llamadas urgentes a La Habana, todos echaron brazo a un hombro o sirvieron un té, todos buscaron palabras cordiales aunque sabían que el dolor de Isailys, que perdió hermana y hermano; de Frank, que llora hermano y sobrino; de Ana Rosa y de Sandro, que no verán más a una hermana y a un hermano, respectivamente, no se puede borrar. Saben que no cesa la angustia de Emilia y de Bertha por el estado, en ese orden, de su nieta Grettel y de su hermana Emiley, dos de las tres sobrevivientes. ¿Quién pregunta entonces?, dirían mis viejos.  

Allí la joven doctora santiaguera Yunaisi Cutiño veló tensiones arteriales y más de un improvisado médico de almas acarició una cabeza.

Los dos tripulantes del Embraer se presentaron con toda delicadeza y partieron a su puesto en cabina; después, una fila callada les siguió. A poco, desde la mismísima pista, abierta de puro «milagro» a los reporteros cubanos, pudimos ver cómo varios hijos de nuestra tierra volaban, el día en que Venezuela se lo jugaba todo, en el avión ejecutivo del vicepresidente El Aissami. Cuando la nave era un punto sobre el azul del Caribe, pensé en mis viejos y en el Che y respiré tranquilo: a mi manera, traté de cargar a la vez el maletín y las balas.  

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Dra yaima batista dijo:

31

22 de mayo de 2018

00:31:10


Muy triste no tengo palabras par expresar mi dolor solo me uno al dile de esas familia y de mi tierra hlguinrera mi tierra cubana estoy muy triste......

Dra yaima batista dijo:

32

22 de mayo de 2018

00:34:09


Usted Se periodista hizo lo correcto porque era una situación muy difícil y triste la verdad para todos mis colegas que estaban aqi en Venezuela y tuvieron que viajar a cuba mis mas sentido pésame es muy doloroso

Odalis Reyes Capote dijo:

33

22 de mayo de 2018

06:19:05


Gracias Enrique por tan bella crónica, queda demostrado la solidaridad humana y una vez mas nos ha tocado a los cubanos,compartir el dolor y multiplicar la solidaridad, yo desde mi brigada medica en Venezuela y junto a nuestros compañeros,en este fin de semana tan decisivo para Venezuela y Cuba, sentimos nuestros corazones rotos por tan grande tragedia en nuestro país, desde aca nuestro mas sentido pésame a toda Cuba ???????? ????????.

lary dijo:

34

22 de mayo de 2018

11:25:52


Sin comentarios. Perfecta! Sublime! Una cronica como esta...solo es buena asi...cuando nace del alma. Cada palabra, cada signo...en su justo lugar. Colega...gracias por no preguntar.

Magalys Chaviano dijo:

35

22 de mayo de 2018

12:33:08


Tenía que ser Milanés, ese cronista humano increíble, excelente crónica, desde el dolor, desde la humanidad, sin palabras