ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El historiador de La Habana, Eusebio Leal (izquierda) y el embajador de Colombia en Cuba, Gustavo Bell, encabezaron la presentación en el jardín del Liceo Artístico y Literario, en la calle Mercaderes 16, de una estatua en bronce de Gabriel García Márquez. Foto: www.elcomercio.com

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo».

Así empieza Cien años de soledad, la novela de Gabriel García Márquez que sin duda resultó una de las razones fundamentales para que la Academia sueca acordara entregarle el Nobel de Literatura.

Considerada su obra cumbre, Cien años de soledad cumple 50 años y así el imaginario pueblo de Macondo y la historia de la familia Buendía contada por García Márquez en una fabulosa genealogía de seis generaciones, sigue envuelta en tantas interpretaciones como lectores tiene.

Del Gabo, como sus amigos y hasta sus seguidores le han llamado, este 2017 se celebran otras fechas, su noventa cumpleaños (1927-2014) y los 35 del Nobel. Escribió otras obras, también maestras, entre ellas El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera y El otoño del patriarca pero Cien años de soledad es «la» bíblica, una de las joyas de la literatura en español.

La 26ta. Feria Internacional del Libro de La Habana, en ese recorrido por preservar la memoria, no hubiese podido pasar por alto esos acontecimientos.

Cronológicamente los festejos comenzaron en la mañana del 16 de febrero con la inauguración de una estatua de García Márquez en el jardín del Liceo Artístico y Literario, en la calle Mercaderes 16, en el centro histórico de La Habana, Patrimonio de la Humanidad.

La Casa del Alba, subsede de la Feria, acogió la presentación del libro Los días de Manuel Octavio. (de izquierda a derecha) el moderador Fernando Rodríguez Sosa, el autor Jorge Calderón y el presentador, Luciano Castillo. Foto: Pepe Cárdenas

Realizada en bronce y tamaño natural por el escultor cubano José Villa Soberón, lo recuerda con dos libros bajo un brazo y una rosa en la otra mano y vestido tal y como fue a recibir el Nobel, con traje tradicional de los llanos colombianos llamado liquiliqui.

La estatua fue develada por el historiador de la ciudad, Eusebio Leal, quien dijo se titula Retrato en el jardín, y el embajador de Colombia en Cuba, Gustavo Bell, quien le agradeció especialmente a Leal «por haber acogido con mucho entusiasmo la idea de inmortalizar aquí, en pleno corazón del centro colonial, al más ilustre de los hijos del telegrafista de Aracataca».

La tarde fue reservada a un panel en homenaje a García Márquez y a ese medio siglo de su novela cumbre en la Casa de las Américas, subsede de la Feria, moderado por el ensayista Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa.

La mesa, en la sala Che Guevara, la integraron el propio embajador Bell, el representante en la Feria del Grupo Editorial Planeta (sello que publica en México la obra de García Márquez), José Calafell, y el escritor cubano Leonardo Padura, Premio Nacional de Literatura.

Vindicación de un cineasta (SUBT)

La Feria del Libro 2017 se multiplicó este año en El Vedado habanero. La Casa del Alba fue una de sus subsedes y allí la Editorial La Memoria del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau presentó un libro que enriquece su catálogo y vuelve sobre la zona imprescindible de su labor, esa que indica el propio nombre de su sello editorial.

Se trata de Los días de Manuel Octavio, debido al prestigioso crítico e historiador Jorge Calderón (La Habana, 1939) con el cual hace un real aporte a los estudios de la cinematografía cubana y deviene vindicación de un gran olvidado, el cineasta Manuel Octavio Gómez (1934-1988).

Así lo aprecia en el prólogo Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba: «Manuel Octavio fue un realizador muy importante, portador de una sólida filmografía y quien hasta la fecha no ha sido debidamente considerado por la crítica y los medios…en «Los días de Manuel Octavio…»Jorge Calderón contribuye a su definitivo descubrimiento ».

Ante todo recordar. La obra fílmica de Manuel Octavio Gómez está marcada por la pluralidad temática y las búsquedas formales, dígase entonces dos clásicos del cine Latinoamericano, La primera carga al machete (1969) y Los días del agua (1971), seguidas entre otras por Tulipa, Patakín, Gallego, El Señor Presidente.

Calderón, un colega siempre atento, apuntó para nuestros lectores como su investigación abarca no sólo la trayectoria profesional de Manuel Octavio, sino también contempla al hombre detrás de la cámara, sus orígenes, extracción social, inquietudes, estudios, intereses, formación, cómo y por qué había llegado a convertirse en un hombre de cine.

«Naturalmente fui al análisis de la filmografía, como seleccionaba los temas, los personajes, las locaciones, el empleo de la música y la luz».

El autor incluye además la filmografía, una extensa bibliografía, testimonio gráfico y una muy completa valoración a través de entrevistas y opiniones a colaboradores del cineasta y críticos, entre ellos los compositores Sergio Vitier y Roberto Varela, la diseñadora María Elena Molinet, los actores Miguel Benavides, Samuel Claxton, Salvador Wood, y los cineastas, Julio García Espinosa, Enrique Pineda Barnet y Manuel Herrera.

Jorge Calderón tiene otros libros en los que rescata figuras esenciales de la cultura cubana, entre ellos el ensayo biográfico María Teresa Vera (1986) y   Nosotros, la música y el cine (1997). En 1970 fue Mención Testimonio del Premio Casa con el título Amparo: Millo y Azucenas.

De Batabanó al mundo (SUBT)

Para frenar la desmemoria quizás haya que comenzar temprano. Por eso la significación de un libro que agranda la temática de los presentados en la Feria. La referencia es a un exhaustivo texto del crítico y periodista Toni Piñera acerca del artista de la plástica Vicente Hernández (Batabanó, 1971), que lleva sobriamente como título el nombre del pintor (Ediciones s-g).

Al presentar la monografía, profusamente ilustrada, en la sede del Consejo Nacional de las Artes Plástica, Piñera definió la obra de Hernández como una “narración visual…en la cual hace una apropiación inusitada del paisaje… y en la que destacan sus particulares perspectivas y uso del color».

Nacido, ya se dijo, en Surgidero de Batabanó, un poblado en la costa sur a unos 70 kilómetros de la capital, es ese el universo que recrea en su obra, distinguida por una cuidadosa factura y técnica, y porque, él mismo comentó en el lanzamiento, está empeñado en rescatar fragmentos de la memoria colectiva.

De su pueblo natal toma su espectacular iconografía y a través de ella es que ofrece una visión panorámica del mundo.

La relación de sus exposiciones personales y colectivas es extensa, desde La Habana a Estados Unidos, México, Brasil, Holanda, España, Argentina, pasando por subastas en Sotheby's y Chistie's en Nueva York.

La XXVI Feria Internacional del Libro de La Habana, Cuba, 2017 (9-19 de febrero) con sus decenas de presentaciones, paneles y la presencia de miles de lectores no solo en su sede principal de San Carlos de La Cabaña podría devenir desmentido de los que profetizan un futuro incierto para el libro.

Agradezcamos al gran argentino Jorge Luis Borges esta opinión: «Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca». Ahora tenemos la oportunidad de ampliar las personales con estos textos donde la memoria es el leit motiv.

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