ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Melba Hernández y Haydée Santamaría en la prisión del Vivac de Santiago de Cuba. Foto: Archivo

En su libro El bonzo de Kyoto, Raúl Valdés Vivó las llamó “flores sin miedo, flores de luz”. Al referirse a las vivencias de las dos mu­jeres en los calabozos del Moncada, subrayaba: “Cuando pasen muchísimos años se les habrá de comparar con las flores. Dos flores que brotan entre la sangre y la incertidumbre, esa otra sangre del espíritu humano […] El cuartel no fue tomado, pero la incertidumbre se hizo esperanza. En lo adelante todo dependería de no traicionar la semilla. Y sus primeras dos flores tenían nombres que se ven en niñas blancas, niñas negras, niñas mestizas. A la Haydée la abonaron con el dolor por el hermano. A la Melba, con el dolor de Haydée, que era el de millones”.

Ellas se conocieron en plena lucha contra la tiranía. Elda Pérez, una militante ortodoxa, llevó una noche a Melba al apartamento de 25 y O, donde residían los hermanos San­tamaría. Esta relataría años después: “Quedé impresionada durante la conversación con Haydée […] Al rato llegó su hermano Abel. Él habló del deber patriótico, de la necesidad de cambios importantes. Me vi de pronto entre dos jóvenes embriagados de sueños, idealistas románticos como yo”.

Los hermanos estaban decididos a hacer realidad sus sueños. Para ello forjaban un movimiento insurreccional junto con el en­tonces joven abogado Fidel Castro, a quien Melba conoció días más tarde. Entre ella y Haydée nació una hermosa amistad cimentada por los peligros de la clandestinidad. Y Melba fue para Haydée, por siempre, “La Pelusa”, y Haydée, para Melba, Yeyé.

Ambas repartieron El Acusador, el periódico en el que Fidel convocaba a la lucha armada. Participaron junto con otros jóvenes en las protestas por el ultraje al busto de Mella, en la Marcha de las An­torchas, en la manifestación del 28 de enero de 1953.

Un día Abel marchó de su apartamento del Vedado con rumbo desconocido. Solo le dijo a Yeyé que se fuera a vivir a casa de Melba. Al mes Fidel le comunicó a la muchacha: “Vas a reunirte con Abel”. Haydée se marchó sin que Melba supiera adonde iba. Luego a Melba le ordenaron lo mismo: “Pre­párate, que sales esta noche”. Para muchos constituyó una sorpresa ver, al llegar a la granjita de Siboney, a las dos féminas.

En la acción Fidel las ubicó en el grupo de apoyo que tomó el Hospital Civil. Allí, al terminar el combate, fueron aprehendidas junto con el doctor Mario Muñoz. Vieron cómo al galeno le propinaron culatazos, empujones, y al llegar a una callecita dentro del cuartel, lo asesinaban por la espalda. Las llevaron al club de oficiales del Moncada. Compartieron la incertidumbre con un compañero, a quien nunca pudieron identificar, con el rostro cubierto de sangre y una herida abierta en el vientre. “Lo patearon y golpearon más aún, estaba ya inconsciente. Luego se lo llevaron y no lo vimos más”, relataría Melba años después. A Raúl Gómez García lo reconoció Yeyé “porque tenía unos ojos de mirada muy profunda y dulce, melancólica, de una hermosura tremenda […] Era ya algo terrible la forma en que estaba”.

La tiranía las llevó a juicio y en él, mientras que algunos politiqueros ajenos a la acción lloriqueaban por la absolución, ellas denunciaron los crímenes cometidos por la soldadesca y los intentos de asesinar a Fidel en la cárcel. Fueron sancionadas a cumplir prisión en la cárcel de mujeres de Guanajay. Al salir en libertad, tras cumplir la pena, asumieron la tarea de divulgar el alegato de Fidel “La Historia me absolverá” y promover una ac­ción popular para la excarcelación de sus compañeros presos. Como confesaría Hay­dée tiempo más tarde: “Y fue vivir otra vez, fue luchar otra vez, fue la acción otra vez, fue otra vez la vida”.

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Rene dijo:

1

21 de julio de 2014

21:27:01


Buen articulo, pero les soy sincero me dolio mucho que se le diera mas cobetura a la muerte de Formel que a la de Melba.... la cula tuve el honor y orgullo de conocer personalmente (Hayde tambien, pero no la recuerdo tan bien como a Melba, era mas pequeño) a un ejemplo de eroismo. Con el respeto de Formel, no se puede compara lo que hiceiron por este pais uno y el otro... y a Mebal casi no se le dio cobertura