ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Marta García y Orlando Salgado, exbailarines, en el 24 Festival Internacional de Ballet, que pondrá punto final, hoy, a las 9:00 p.m. en la sala Avellaneda del teatro Nacional. Foto: Yander Zamora

Los Festivales Internacionales de Ballet de La Habana constituyen, desde 1960, un potente imán que atrae a muchos amantes de la dan­za en plural. Especialistas, bailarines, críticos, fotógrafos, maîtres, coreógrafos, espectadores, llegan de los más variados confines del mun­do para disfrutar un encuentro diferente que, además, tiene lugar en una pequeña isla del Caribe, luz potente que alumbra, con particular brillo, esta antigua manifestación artística, de la mano de una compañía y una Escuela de Ballet que ha aportado nuevos bríos al movimiento danzario en casi siete décadas. Desde aquel 1948 en que Ali­cia, Fernando y Alberto Alonso fundaran este tesoro, se pone de relieve, en otra dimensión, nuestra idiosincrasia. La pregunta que corona este escrito se hace eco en algunos participantes.

“Una semilla de cosas buenas”, Alicia Sanguinetti (Argentina)

Para la conocida fotógrafa argentina, quien nos acompaña en estas citas desde 1984, y, además ha perseguido al BNC en muchas giras internacionales, no solo en su país sino en otros lugares —cámara en ristre—, venir a La Habana y participar del Festival, “siempre, desde la primera vez hace 30 años, me llena de emoción. Me maravilla ver el esfuerzo tan grande que hace un país como Cuba para realizar este inmenso foro, adonde llegan decenas de agrupaciones, bailarines de todos los continentes. Es una semilla de cosas buenas que nos anima a todos. Podemos acariciar esos clásicos que el BNC desempolva en el tiempo con un carisma singular: Lago, Giselle, La bella durmiente, Las sílfides…, con una personalidad propia y alcanzar desde la escena el trabajo de muchos otros grupos de diversas tendencias, como si nos entregaran un enorme binocular con el que se viera todo en la distancia. Pero este año se han sumado las clases magistrales en homenaje al maestro Fernando Alonso, ofrecidas por personalidades internacionales de la danza. Y los participantes, en general, podemos observar de cerca cómo se dan las clases en compañías como el Ballet de la Ópera de París (Cyril Atanassoff), en el Ballet Nacional de Uruguay (Julio Bocca), Ópera de Niza (Eric Vu-An), el American Ballet Theater (Xio­ma­ra Reyes) y las de muchos otros profesores como Marta Gar­cía, Orlan­do Salgado y José Manuel Carreño. Eso es un regalo más, además de lo que me llevo de imágenes siempre como tesoro visual”.

“Una cita obligatoria para los amantes del Ballet”, Carlos Paolillo, crítico de danza (Venezuela)

“El Festival sigue siendo la plataforma de un encuentro entre los artistas de la danza y el espacio idóneo para la proyección de este arte entre los pueblos más diversos. ¿Cuántas generaciones se han formado a lo largo de estos Festivales, en el tiempo? Además de la posibilidad del público de “beber” todo eso, y la capacidad de reunión entre bailarines, compañías, especialistas de todo el mundo, es una posibilidad única e irrepetible. No existe en ningún otro lugar un Festival como este dedicado al ballet, en donde podamos ver cada dos años tantas tendencias de la danza, juntas en la es­cena, y encontrar los clásicos tradicionales, neoclásicos y los más no­vedosos movimientos del siglo XXI como sucede aquí. ¡Algo que no puedo perderme desde que vine en 1990 por primera vez! Y quiero subrayar como nota destacada: el Festival tiene la misma importancia desde que se creó en 1960. Sigue siendo una cita obligatoria para los amantes del ballet”.

“Un espacio mágico de amistad” Marta García/Orlando Salgado (Cuba)

Para este binomio inolvidable que muchos gratos instantes nos hizo vivir desde la escena durante décadas, que ha puesto el nombre de Cuba muy alto no solo como bailarines, sino como profesores y maîtres, entre otros cargos en diversas compañías del mundo, ellos que han visto y vivido tanto la danza en carne propia, a nivel internacional, coinciden en destacar que este evento es siempre una fiesta en plural. Para el público, que puede alcanzar lo que se hace en distintos países y recibe tanto conocimiento y arte, y para los bailarines, críticos, especialistas, maîtres que “absorben” también tantas experiencias juntas. Pero, aparte del valor cultural de estos Festivales, tiene otra arista que es una delicia: el poder dialogar, disfrutar con los amigos conocidos en tantos lugares del mundo: coreógrafos, maî­tres, profesores y esos bailarines con los que compartimos alguna vez el escenario. “Es un espacio mágico de amistad”.

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la cienfueguera dijo:

1

7 de noviembre de 2014

14:24:38


¿Marta el libro del que se hablo en el noticiero cultural sera también ofrecido en provincias ?