ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La bailarina y coreógrafa Irene Rodríguez. Foto: Cortesía de la artista

Desde muy pequeña Irene Rodríguez supo que la danza era el camino para encontrar las respuestas a todas sus inquietudes. A principio de los noventa su extraordinario talento le permitió recibir clases, como caso excepcional, en el Ballet Español de Cuba. A pesar de su corta edad ya se vislumbraba su aptitud, habilidad que solo junto al esfuerzo, la técnica y la dedicación conducen al éxito en el mundo de la danza.

Poco después la joven demostró la efectiva mezcla entre constancia y pasión: pasó de ser estudiante de la Academia Nacional de Danzas Españolas a primera bailarina del Ballet Español, de licenciada a máster, de ejecutante a coreógrafa y de asesora a directora de su propia com­pañía.

Pues sí, a fuerza de trabajo Irene ha logrado convertirse en una de las figuras jóvenes más relevante de la danza ibérica en Cuba; en una intérprete que, sobre la escena, derrocha expresividad y poderío técnico y, tras bambalinas, hace gala de su sencillez como persona.

Solícita, la artista —que veremos muy pronto en el 24 Festival Internacional de Ballet— accedió a desnudar su visión del vasto mundo de la creación y a exteriorizar sus desafíos en respuestas a las siguientes preguntas:

Foto: Cortesía de la artista

—¿Qué te motivó a crear tu propia compañía?

—Es un sueño que tenía desde hace mucho tiempo. Creo que la individualidad es producto de una madurez, en este caso, artística y creativa, que se origina luego de una ardua búsqueda interna y una larga experiencia en la escena. Ya mis líneas de trabajo se venían dibujando desde hacía unos años, ya fuera en mi labor como bailarina como en mi quehacer coreográfico, forjando de esta forma un estilo muy personal en el desempeño del género español.

“Esa necesidad de transmitirlo a las nuevas generaciones, de formar con mis propios códigos totalmente transformadores, es el elemento fundamental que dio finalmente impulso a la decisión de fundar una agrupación y darle un nuevo camino a mi carrera”.

—Tu compañía sigue la línea de la danza española, tan cultivada aquí en Cuba. ¿Qué elementos estéticos y coreográficos la hacen diferente?

—La compañía ha estado enfocada, desde sus inicios, en crear nuevas tendencias que hagan evolucionar el género español, combinándolo con todo aquello que amplíe el vocabulario escénico, como son las artes dramáticas, las corrientes contemporáneas de la danza, los ritmos na­cionales y todo aquello que le ha permitido hacer confluir la tradición y modernidad de un género de carácter internacional y nuestra manera, muy cubana, de afrontarlo.

—¿Qué distingue a la danza española bailada por cubanos?

—Esa es una interesante pregunta, pues, hablo por la compañía que dirijo, a pesar de regirnos por la misma técnica que se enseña en España, ya sea del Flamenco como del Clásico Español, nuestra manera de interpretarlo, de mover las caderas, la proyección, las manos, son muy propias. Las otras culturas que conforman nuestra identidad también habitan en nuestra san­gre y le otorgan a todo lo que hacemos un sello característico.

—Bailarina y coreógrafa son dos vertientes de la danza que están indisolublemente ligadas, aunque siempre pesa una más que otra. ¿Cómo logras ser “juez y parte” y hacer bien las dos cosas?

—El coreógrafo nace, es una vocación que viene dentro sin importar la calidad interpretativa. Han existido extraordinarios bailarines a los que no les gusta la creación. Ahora, si es posible unir las dos cosas, es genial.

“A mí siempre me fascinó coreografiar, plasmar las ideas que habitan en mi cabeza, y no niego que es bien complicado bailar y a la vez coreografiar, pero me guío mucho por las expresiones de mis bailarines, cuando siento que les gusta, eso me da alas. Confieso que me cuesta mucho coreografiarme a mí misma, porque soy muy exigente; prefiero hacerlo para otros”.

—Cuando bailas se notan elementos de formación clásica. ¿Te hubiera gustado ser una bailarina clásica?

—Soy una apasionada del ballet. A lo largo de mi carrera he seguido perfeccionando mi técnica clásica, valoro su importancia en la interpretación de cualquier estilo danzario y dentro del entrenamiento de mi compañía es prioritario su dominio.

“He tenido el honor, gracias a nuestra prima ballerina assoluta, de estar muy cerca del Ballet Nacional de Cuba, ya sea en la asesoría de personajes y coreografías o compartiendo escena co­mo protagonista de dos piezas, como lo fue el rol de Preciosa y el aire, con coreografía de la propia Alicia Alonso, y Aires de tradición, de Eduardo Blanco.

“Muchas veces me he planteado esa pregunta, pero al final, me doy cuenta de que si fuera bailarina clásica me gustaría interpretar personajes como la Kitri de Don Quijote, es decir, los personajes más arraigados a las esencias ibéricas; así que, evidentemente, si volviera a nacer también sería una “bailarina española”; pero fíjate bien, “bailarina” y no solamente “bailaora”, porque, en la danza española, ser bailarina  incluye el do­mi­nio de la técnica clásica, y de ella jamás me podría desprender”.

—Hablando de ballet, cuéntanos qué traes a este Festival.

—Desde pequeña, cuando asistía a los teatros acompañada por mi madre, soñaba poder algún día compartir escenario con esas importantes estrellas. Hoy, ese sueño se me ha hecho realidad y desde hace dos ediciones he tenido el honor de estar en su programación, ya fuera por ser la ga­nadora del Premio Iberoamericano de Coreo­gra­fía Alicia Alonso CIC 2012, otorgado por la SGAE y el Ballet Nacional de Cuba, o bailando en él.

“En esta ocasión tengo el estreno mundial de una obra que he titulado Aldabal, interpretada por toda mi compañía y con música de Noel Gutiérrez. El tema que me ha inspirado esta vez es el miedo y las inseguridades en la elección de los caminos que tomamos en la vida, representado por puertas, y “aldabas”, trastocadas en castañuelas que haremos resonar de forma muy virtuosa.

“Nos han sido necesarias largas horas de en­trenamiento, pero el resultado ha valido la pe­na y espero lo disfruten. El estreno tendrá lugar en el teatro Mella el día 4 de noviembre a las 5:00 p.m.”.

—Para terminar, ¿podrías referirte al re­co­no­cimiento que acabas de obtener en Ca­li­fornia?

—Recibimos un importante reconocimiento en nuestra presentación en Los Ángeles, de manos del Speaker Emeritus of the Assembly, California Legistature: John A. Pérez, por estrechar, a través de la cultura, los lazos entre ambos pueblos. Fue una prueba de fuego medir nuestra calidad artística en uno de los países que más afluencia de artistas tiene. Recibir el reconocimiento solo me llena de orgullo y deseos de seguir entregando lo mejor de mí.

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Ana Isora dijo:

1

27 de octubre de 2014

10:45:40


Ana, mira qué casualidad, nosotros hablando de ella ayer. Besitos, Katia

Mercedes Monteagudo dijo:

2

27 de octubre de 2014

11:45:34


Bravo por ti y tu entrega al arte, muchas felicidades por ese nuevo reconocimiento que es reconocer también a Cuba. Me alegra mucho que mencionaras a tu mamá (Irene) en esta entrevista, mis saludos para ella también.

liliana dijo:

3

27 de octubre de 2014

19:25:55


me encanta , desearle lo mejor y muchas felicidades por el gran exito pues que sigas asi y desearte lo mejor en tu labor como primer bailarina del ballet español de cuba , besos y muchas felicidades te lo mereces

Romy Macias dijo:

4

13 de noviembre de 2014

01:38:15


Irene, Es un gusto enorme ver como ha avanzado tu carrera dancística. Besos desde México. ¡Ojalá vuelvas de visita pronto! - Romelia