ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En el debut en La Habana de Les Ballets de Monte Carlo con su versión de Cenicienta, el rol principal lo asumió la española Anjara Ballesteros, quien dijo tuvo entre sus maestro a Nacho Duato y los cubanos Alicia Alonso y Lázaro Carreño, mientras Stephan Bourgonde fue El Príncipe. Foto Abel Rojas Barallobre Foto: Abel Rojas

El teatro ha dejado de ser efímero. Gracias a la fotografía, el cine y el video, su existencia se suma a esa que queda en la mente del espectador. Una realidad contemporánea que permite volver sobre cualquier puesta, aunque verlo en vivo, es una experiencia absolutamente diferente y mágica.

Es una idea nacida en este caso de la imposibilidad de abarcar un Festival como el Internacional de Teatro de La Habana (22 octubre-1 de noviembre), que en su edición 16 ha tenido la osadía de presentar 81 espectáculos de 74 agrupaciones de 22 países (este año el comité curatorial del evento recibió unas 360 propuestas), junto a los más destacados grupos cubanos.

El espectáculo-concierto de rock del Teatro Académico Komissarzhevskaya de San Petersburgo, marca la historia del famoso cantante de rock Vaal en una mezcla de los destinos de Jim Morrison, Jimi Hendrix, Mike Naumenko. Foto: Cortesía CNAE

Siguiendo la variada programación salta a la vista la poderosa atracción de los espectáculos musicales, o que incluyen música en escena, presentes en este Festival. Tan solo mencionar títulos como: Posible imposible, una coproducción entre la compañía Memory Wax, de Suecia, y Danza Teatro Retazos que dirige la maestra Isabel Bustos; Vaal, por el Teatro Académico Komissarzhevskaya de San Petersburgo; Beatlemania y La victoria sobre el sol, por el grupo ruso Teatro de Música y Drama Stas Namin; Crash, Druminning In Motion de la estadounidense Mary Ellen Childs Company; Glory Box, de Finucane & Smith, de Australia, que mostró lo exótico de la estética del cabaré en el Copa Room del Hotel Riviera; Mía bonita, pieza teatral estructurada en el género de cabaré por el grupo ecuatoriano Zonaescena y un pasacalle en áreas de El Malecón, donde, entre una decena de grupos, la Compañía Rosario Cárdenas, en la élite universal de la danza contemporánea, ofreció unos seis minutos de su pieza Tributo a El Monte, homenaje a Lydia Cabrera.

No fue casualidad entonces que abrieran y cerraran esta fiesta del teatro, que hizo de La Habana una escena total, Broadway Rox (23-24-25 de octubre) y Cenicienta por Les Ballets de Monte Carlo (30-31 de octubre-1 de noviembre).

A TASTE OF BROADWAY

Broadway Rox es un magnifico concierto decidido a celebrar los mas contemporáneos musicales de Broadway. Creado por el celebrado coreógrafo Rob Evan, combina lo mejor de los clásicos de Broadway con elementos de un festivo rock-show, que da como resultado un concierto singular.

En su hora y media de duración se pudieron escuchar, en las tres funciones en unTeatro Mella desbordado de público, canciones de obras cumbres como Acuario, de Hair o Memory, de Cats, y otras de Wicked, Mamma Mia!, Rock of Ages, Jesucristo Superstar, o El fantasma de la Ópera además de una suerte de homenaje a Paul McCartney (un Hey Jude, coreado al delirio) y a Billy Joel, donde su New York State of mind se versionó en Cuba State of mind (provocando claro está otra ovación).

Para este concierto se juntaron seis vocalistas de Broadway, Daniel Luis Domenech, Janine Divita, Ashley Loren, Darren Ritchie, Shelley Thomas y Jason Wooten, y una banda acompañante de excelentes músicos de Nueva York: Alan Stevens Hewitt, en el bajo, Matt Zebroski, en la percusión, Thomas Monkell, en la guitarra, Cam Collins en los instrumentos de viento.

La princesa Carolina de Mónaco, quien viajó a La Habana para las presentaciones de Les Ballets de Monte Carlo que ella preside, realizó una visita privada a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso en la sede del Ballet Nacional de Cuba. Foto: Nancy Reyes

Este espectáculo de alto calibre resulta de un esfuerzo financiero grande, y de manera desinteresada, dijo en rueda de prensa Robert Nederlander, presidente de Nederlander Worldwide Entertaiment.

“Es un placer volver a La Habana. Es nuestra tercera ocasión aquí y desde hace cuatro añoscuando estrenáramos la primera obra (Embajadores de Broadway) surgió una gran expectativa y el resultado siempre ha sido tremendamente sorprendente”.

Se refirió además a la puesta de Rent en La Habana con un joven elenco cubano a fines de 2014 y primer trimestre de este año (se unieron con los artistas norteamericanos para cerrar la función con, entre otros números, Don't Stop Believin, de Steve Perry).

Broadway Rox, con las excelentes voces de sus cantantes y carisma escénico, con un repertorio perfectamente seleccionado, fue todo un éxito, dejando una bocanada de los grandes musicales, alguno de los cuales — afirmó Robert Nederlander— espera traer completo pronto a La Habana.

CENICIENTA DESCALZA

Descalza. Así es la Cenicienta — sobre la música de Serguei Prokofiev y basada en el cuento original de los alemanes Jacob y Wilhelm Grimm—, que presentaron en tres funciones Les Ballets de Monte Carlo, porque a su coreógrafo Jean-Christophe Maillot le gusta que “mis espectáculos provoquen una reacción positiva en los espectadores”.

A pocas horas de su llegada expresó su gratitud por estar en la Isla y mostrar su trabajo. “Era un sueño venir a Cuba y lo he realizado, porque aquí hay tal tradición de ballet. Hemos trabajado en todo el mundo y es extraordinario estar y apreciar la escuela cubana de ballet en este pueblo embrujado por la danza”.

Maillot ha unido clasicismo y modernidad en este montaje. “He querido huir de la anécdota, del cuento naïf que todo el mundo conoce, para dotar de contenido profundo y humano a una historia en principio banal".

En su Cenicienta no hay calabaza ni zapato de cristal. "Reflexioné sobre el significado de ese zapato, en este caso zapatilla, y me dí cuenta de que una cosa más bonita que una zapatilla es un pie. Para un bailarín un pie es lo más importante. Así que aquí Cenicienta, a diferencia de otras versiones de ballet, siempre lleva los pies desnudos. El pie desnudo es el símbolo de la simplicidad".

Para el director y coreógrafo de Cenicienta, Jean Cristophe Maillot, premios Benois y Nijinsky de la Danza, estar en La Habana es un sueño realizado y un reto confrontar con el público cubano que sabe está “embrujado por la danza”. Foto: Cortesía CNAE

La compañía monegasca es hoy un conjunto de autor. Era lógico que viniera con una coreografía del propio Maillot, quien ha creado una Cenicienta muy personal. La escenografía (Ernest Pignon-Ernest) combina sencillez, limpieza, misterio y monumentalidad, a lo que se suma un esplendido diseño de vestuario (Jerome Kaplan).

Maillot añade algunas originalidades a su versión como el protagonismo del padre de Cenicienta (en esta puesta el español Alvaro Prieto), la dualidad madre fallecida-hada madrina (que aqui baila la misma intérprete, Mimoza Koike) y además adquieren un nuevo rostro la madrastra (Maude Sabourin) y las hermanastras (Gaelle Riou y Anne-Laure Sellan) "tan hermosas por fuera como perversas por dentro",

Cenicienta de Maillot, uno de los coreógrafos franceses más representados en las grandes capitales mundiales, es un espectáculo festivo y alegre, y ha recibido numerosos reconocimientos desde que se estrenara en la Ópera de Montecarlo en 1999.

Maillot trabaja sobre la fusión, combina las técnicas de la danza clásica con las de la danza contemporánea y en Cenicienta consigue un espectáculo interesante, atractivo, moderno…

Se ha bajado el imaginario telón del XVI Festival Internacional de Teatro de La Habana. Queda la sensación, el conocimiento, el gusto, de haber apreciado todo un abanico de maravillosas puestas en escena y la perspectiva de un nuevo encuentro en 2017.

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