ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Para Peter Brook (Londres, 21 de marzo de 1925) “el cine es una forma mucho más difícil que el teatro, justamente porque no es tan maleable”. Este gran director de teatro y cine, de padres oriundos de Rusia, ha subrayado en varias entrevistas que considera el séptimo arte mucho más vivo pero prefiere la maleabilidad del teatro.

La Cinemateca de Cuba, como parte de su programación por el 16 Festival Internacional de Teatro de La Habana presenta en el Multicine Infanta (Sala 4) hasta el 31 de octubre, una muestra de escenificaciones de Peter Brook como parte del homenaje que rinde el evento a este creador imprescindible en el aniversario 90 de su natalicio.

Su fascinación simultánea por los escenarios y la pantalla le condujeron a situarse por primera vez detrás de una cámara en 1943 para rodar Sentimental Journey, que apenas se difundió. Le siguió la filmación de La ópera del vagabundo (1953), su versión de la conocida pieza que John Gay escribió en 1728.

En un breve impasse de su impetuoso ritmo teatral que le proporcionó en 1959 el premio Tony por su puesta de La visita, de Friedrich Dürrenmatt, retorna al cine para rodar su adaptación de Moderato Cantabile (1960), original de Mar­guerite Duras, y dos años más tarde se une a la Royal Shakespeare Com­pany para la cual asumió la dirección de numerosos montajes de clásicos como: Romeo y Julieta, El rey Lear, Timón de Atenas, Sueño de una noche de verano y La tempestad.

Insatisfecho con los loables resultados, se adentra en los vericuetos del Teatro de la Crueldad y de esta experiencia se deriva su Ma­rat/­Sade (1964), sobre la obra de Peter Weiss, por la cual obtuvo otro ­premio Tony y se encargó de filmar en 1967.

Otro filme de Brook que la Ci­nemateca presenta en carácter de estreno absoluto en Cuba es En­cuen­tro con hombres notables (1979), biografía del escritor y compositor ar­menio G. I. Gurdjieff (1866-1949). Pe­ro la más esperada propuesta es la primera exhibición en la isla de El Ma­habharata (1989), filmación de su extensa puesta en escena del poema épico indio cuyas nueve horas fueron sintetizadas en una miniserie de televisión con un reparto multinacional.

Brook, realizador de la sorprendente adaptación de El señor de las moscas (1963), sobre la novela de William Golding, emprendió el ro­daje de Tell Me Lies (1968), en el que plasmó sus inquietudes sobre la guerra de Vietnam y confrontó problemas con su distribución. Su co­pia restaurada por la Fondation Te­chnicolor y la Fondation Grou­pama Gan se exhibió con gran resonancia en el 33 Festival de Venecia (2012). Paralelamente, ha escenificado obras de Chéjov (El jardín de los cerezos), Genet (El balcón), Beckett (Días felices), Dostoievski (El gran inquisidor), Jarry, del poeta persa Fari­du­ddin Attar (Conferencia de los pájaros), también adaptada por Carrière, y otras inspiradas en la cultura africana que ha ejercido sobre él un gran poder de seducción.

La ópera no ha estado ajena en su trayectoria, en la que figuran piezas de Claude Debussy (Pelleas), Mo­dest Músorgski (Boris Godu­nov) y Geor­ges Bizet (La tragedia de Car­men), que también fue filmada por él en 1983.

Para aquellos que no tienen la posibilidad de aplaudir sus escenificaciones en Les Bouffes du Nord, pueden ponerse en contacto con la impronta dejada por un hombre tan inmenso como teatrista y cineasta a través de este ciclo.

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